Hugo Mallo, ex capitán del Celta de Vigo, ha sido declarado culpable de abuso sexual contra una empleada del RCD Espanyol que ejercía de mascota del equipo antes de un partido de Liga de la temporada 2018-19. Este jueves, la condena fue ratificada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Barcelona, lo que solidifica su situación legal tras un proceso judicial que ha durado varios años.
La condena, emitida en 2024, impone a Mallo una pena de 20 meses de multa con una cuota diaria de 10 euros, así como el pago de las costas procesales. Además, el ex futbolista deberá indemnizar a la víctima con la suma de 1.000 euros más los intereses legales por daño moral. Estos detalles fueron confirmados por José Manuel Delgado Seoane, Magistrado del Juzgado de lo Penal número 21 de Barcelona.
Detalles del caso y la condena
Los hechos ocurrieron el 24 de abril de 2019 durante el saludo inicial del encuentro que enfrentó al Celta de Vigo y al RCD Espanyol en el estadio de Cornellà-El Prat. Mallo, según el juez, tocó los pechos de la persona caracterizada como la mascota ‘Periquita’, con la intención de satisfacer su deseo libidinoso y menoscabar la indemnidad sexual de la mujer. La víctima se vio obligada a retroceder y apartar al acusado con la mano derecha.
Durante el juicio, se consideró probado que el comportamiento de Mallo fue intencional y deliberado, lo que llevó a la condena que ha sido finalmente ratificada por el sistema judicial. Este fallo pone de manifiesto la gravedad de los actos de abuso y la responsabilidad que tienen los deportistas en la sociedad.
Reacciones y contexto
El caso ha generado un amplio debate sobre el comportamiento de los futbolistas y el papel de las instituciones en la protección de las víctimas de abuso. La condena de Mallo es un recordatorio de la importancia de tomar en serio las denuncias de este tipo y de la necesidad de un cambio cultural en el ámbito deportivo.
A medida que se avanza en el proceso judicial, la sociedad espera que este tipo de situaciones no se repitan y que se tomen medidas más contundentes para prevenir el abuso en el deporte y en otros ámbitos. La condena de Hugo Mallo es solo un paso en la lucha por la igualdad y la justicia.
