Cambios genéticos del norovirus GII.17 disparan brotes de gastroenteritis

Investigadores de un estudio internacional, que incluye la participación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), han identificado cambios genéticos en el norovirus GII.17 que explican el reciente aumento de brotes de gastroenteritis. Este fenómeno se ha observado entre 2023 y 2025 en varios países, lo que ha despertado la atención de la comunidad científica. El trabajo, liderado por equipos de Estados Unidos y Alemania y publicado en la revista Nature Communications, destaca la adaptación de una nueva variante del GII.17 a la población humana.

El norovirus es uno de los principales causantes de gastroenteritis aguda, afectando a personas de todas las edades. Este virus, altamente contagioso, se transmite a través de alimentos, agua o superficies contaminadas, así como por contacto directo, especialmente en entornos cerrados. Aunque los síntomas suelen ser leves, la enfermedad puede complicarse en niños pequeños y personas mayores.

Reemergencia de la variante GII.17

Tradicionalmente, los brotes de gastroenteritis estaban vinculados al genotipo GII.4. Sin embargo, el GII.17 había mostrado un aumento puntual en Asia entre 2013 y 2016, cuando emergieron las variantes C y D. Tras varios años de circulación discreta, el resurgimiento del GII.17 en Europa y América, incluida España, ha suscitado gran interés entre los científicos.

El nuevo estudio analiza más de 1 400 genomas de norovirus GII.17, incluyendo muestras recientes y datos de bases de referencia internacionales. Entre los genomas analizados, se incluyen aquellos obtenidos en España mediante la caracterización molecular de brotes, coordinada por el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII. Esta colaboración ha sido fundamental para integrar la información nacional en el fenómeno global del virus.

Los resultados indican que la variante responsable del aumento de infecciones está más emparentada con la antigua variante C, pero presenta un patrón único de mutaciones que afectan especialmente a la proteína VP1, la cual es clave en la formación de la cápside viral. Estos cambios le conferían una identidad genética distintiva y han facilitado su reciente éxito.

Mutaciones y evasión del sistema inmunitario

El estudio muestra que, en 2023, la variante GII.17 presentaba una alta diversidad genética que se fue reduciendo durante 2024, lo que indica que el virus estaba ajustando su capacidad de transmisión. Las mutaciones en VP1 han mejorado la habilidad del virus para adherirse a ciertos azúcares que son necesarios para iniciar la infección.

Además, estas alteraciones han modificado sus propiedades antigénicas, lo que ha permitido al virus evadir mejor el sistema inmunitario. Según los autores, esta combinación ha ampliado el espectro de personas susceptibles, contribuyendo a la rápida expansión de la variante en Europa y América. El análisis intraindividual reveló que ciertas mutaciones clave comenzaron a seleccionarse dentro de los propios pacientes antes de su propagación a la población general.

“La nueva variante del norovirus GII.17 ha seguido un proceso evolutivo dinámico, adaptándose para infectar con mayor eficacia a los seres humanos”, señala María Dolores Fernández-García, responsable del grupo de Gastroenteritis Víricas del Centro Nacional de Microbiología (ISCIII) y miembro del CIBER-ISCIII. Destaca la importancia de la colaboración internacional y de la vigilancia genómica para entender cómo los virus emergen y aprovechan nuevas oportunidades de infección.

El estudio también pone de relieve el valor de la proteína VP1 como diana para vacunas en desarrollo contra el norovirus. “Comprender cómo pequeñas mutaciones en VP1 afectan la unión del virus a las células y su capacidad de escapar a la inmunidad natural puede ayudar a diseñar vacunas más efectivas y anticiparnos a futuras variantes”, añade Fernández-García.

La investigación, financiada por el ISCIII a través de la Acción Estratégica en Salud Intramural, refuerza la necesidad de mantener activa la vigilancia genómica para detectar de forma temprana variantes virales que puedan alterar los patrones globales de infección.

Referencia: Kentaro Tohma et al. “GII.17 norovirus re-emerged in the 2020s as a result of dynamic and adaptive evolutionary processes”. Nature (2025).