Usar agua como refrigerante puede arruinar tu motor

La mecánica Itziar Gonzalo ha advertido recientemente sobre los peligros de emplear agua como sustituto del refrigerante en los motores. Esta práctica, que solía ser común por motivos económicos o por costumbre, se ha convertido en un problema serio debido al aumento de temperaturas de funcionamiento y al uso de componentes de aluminio en la fabricación de motores.

El uso de agua, incluso destilada, no solo es inadecuado, sino que puede dar lugar a graves consecuencias. Los refrigerantes inorgánicos, que se han vuelto más comunes, son más eficaces y económicos, además de tardar más en descomponerse que sus homólogos orgánicos o minerales.

Las consecuencias del uso de agua

Gonzalo ha compartido en sus redes sociales imágenes impactantes que ilustran los efectos nocivos del óxido en el circuito de refrigeración. En uno de sus últimos vídeos, muestra cómo el óxido se acumula rápidamente en el sistema: «Consecuencias de utilizar agua en vez de anticongelante. Todo óxido. Increíble», comenta. Esta imagen debería ser un claro recordatorio de que el agua, aunque tratada, no es una opción viable.

El problema se agrava dado que muchos motores modernos operan a temperaturas superiores a 100 ºC. En estas condiciones, el agua no logra proporcionar la refrigeración adecuada, lo que puede llevar al sobrecalentamiento y a daños estructurales severos en el motor.

Costos de reparación y daños irreparables

En el taller de Itziar Gonzalo, afortunadamente, el vehículo que se examinó no sufrió daños mayores. Se realizó una limpieza y sustitución de las mangueras del circuito de refrigeración, y Gonzalo aseguró que «por suerte dentro del motor no entró nada». Sin embargo, esto no siempre es el caso, ya que las averías pueden costar miles de euros en reparaciones e incluso llevar a la necesidad de reemplazar el motor completo.

Un motor moderno, con numerosas partes de aluminio, puede deteriorarse de manera irreversible en cuestión de meses si se emplea agua como refrigerante. Esto se debe a que el aluminio es especialmente susceptible a la corrosión y, sin los protectores adecuados, puede picarse en poco tiempo.

Por lo tanto, la próxima vez que se considere la posibilidad de sustituir el refrigerante por agua, es crucial recordar las graves implicaciones que esta decisión puede acarrear. La advertencia de Itziar Gonzalo debería servir como un llamado de atención para todos los propietarios de vehículos.