El Camí de Ronda se ha consolidado como una de las rutas de senderismo más emblemáticas de Cataluña, combinando naturaleza, historia y un entorno marítimo excepcional. Este antiguo sendero de vigilancia costera, que se extiende a lo largo de más de 130 kilómetros desde Blanes hasta Portbou, ofrece una experiencia única para los amantes de la naturaleza y el senderismo.
La ruta destaca por su belleza escénica y su diversidad de paisajes. Uno de los tramos más impresionantes discurre entre Calella de Palafrugell y Tamariu, en la comarca del Baix Empordà. Esta sección, que abarca aproximadamente 10 kilómetros de ida y vuelta, combina escaleras de piedra, caminos empedrados y senderos que serpentean entre pinos y rocas. Los caminantes pueden disfrutar de la vista de acantilados suaves y pequeñas playas, como El Golfet y Cala Pedrosa.
Un paseo accesible para todos
A lo largo del recorrido, se han preservado tramos originales utilizados por pescadores y guardacostas, algunos de los cuales han sido restaurados con pasarelas y barandillas, manteniendo la estética de la piedra seca. El sonido del mar acompaña a los caminantes en cada paso, mientras que el aire se llena del aroma a sal y romero. La ruta es accesible para todos los públicos, con algunas secciones que presentan escaleras o desniveles, pero sin ser técnicamente desafiantes. Se puede completar en unas tres horas, permitiendo paradas para disfrutar de un baño en calas solitarias o para tomar algo en las terrazas de Llafranc.
Durante el verano, se recomienda madrugar o elegir días de semana para evitar la multitud. En primavera y otoño, la ruta resulta especialmente atractiva, ofreciendo un clima perfecto para el senderismo.
Otras variantes del recorrido
Otra variante popular del Camí de Ronda es el tramo entre S’Agaró y Platja d’Aro. Aunque más corto, este recorrido también es espectacular y se caracteriza por un paseo de piedra con bancos, barandillas de forja y escaleras talladas en la roca. Este trayecto es ideal para familias, personas mayores o aquellos que buscan una versión más accesible de la ruta.
Más allá de las impresionantes vistas, el Camí de Ronda ofrece una conexión directa con el patrimonio y la identidad de la Costa Brava. Este sendero ha sido testigo de historias de contrabando, guerras y pesca. En la actualidad, simboliza el turismo sostenible y es uno de los pocos senderos de largo recorrido que permite a los caminantes tocar literalmente el mar.
El Camí de Ronda no es solo un sendero; es una experiencia sensorial que invita a disfrutar del mar, la roca, la historia y la belleza en estado puro. Se trata de una forma diferente de descubrir la Costa Brava, paso a paso y sin prisas, ideal para aquellos que buscan una inmersión en la naturaleza y la cultura de esta maravillosa región.
