El 6 de diciembre de 2025, el volcán Kilauea, uno de los más activos del mundo, ha protagonizado una erupción impresionante, expulsando columnas de lava de hasta 370 metros de altura. Según el Observatorio de Volcanes de Hawaii del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), esta actividad ha liberado aproximadamente 12 millones de metros cúbicos de lava, lo que equivale a una media de 190 metros cúbicos por segundo.
Las imágenes de este fenómeno han dejado boquiabiertos a los observadores, ya que el volcán ha presentado hasta tres bocas emitiendo lava simultáneamente, un evento catalogado como «extremadamente raro». Aunque la actividad volcánica ha sido intensa, las autoridades han asegurado que no se presenta un riesgo inmediato para la población.
Detalles de la erupción
La erupción comenzó a las 8:45 horas en dos respiraderos situados en el cono norte, aunque cinco horas antes ya se habían registrado desbordamientos de lava. A las 9:15 horas, se observó un «raro evento de fuente triple» con las bocas de lava del norte y del sur alcanzando alturas de 150 metros. A las 9:40 horas, la columna de lava duplicó su tamaño, alcanzando un pico de 1.000 metros cúbicos por segundo.
Este episodio es el 38º desde que el volcán comenzó a mostrar actividad intermitente en diciembre de 2024. Desde entonces, el USGS ha contabilizado un total de 32 episodios hasta septiembre de 2025, la mayoría de los cuales han tenido lugar en el cráter Halema’uma’u y en la zona de la cumbre, con una duración media de un día.
Precauciones para la población
A pesar de la espectacularidad de la erupción, el nivel de alerta del Kilauea se mantiene en «vigilancia/naranja». El USGS ha especificado que toda la actividad reciente se concentra dentro de una zona cerrada del Parque Nacional de los Volcanes de Hawaii. No obstante, ha advertido sobre la caída del «cabello de Pele», fragmentos de vidrio volcánico que pueden ser transportados a más de 15 kilómetros del respiradero, dependiendo de las condiciones del viento.
La exposición a estas partículas debe evitarse, ya que pueden provocar irritación de la piel y de los ojos. Las autoridades han instado a la población y a los turistas a tomar precauciones, recordando que en erupciones anteriores, fragmentos de piedra pómez, ceniza y reticulita llegaron a afectar la carretera 11, situada al oeste del parque.
La naturaleza del Kilauea sigue fascinando a científicos y visitantes, mientras las autoridades se mantienen atentas a la evolución de la actividad volcánica en esta región excepcional.
