El sobrepeso y la obesidad están directamente relacionados con un aumento en el riesgo de desarrollar hasta 13 tipos de tumores, además de influir negativamente en la eficacia de los tratamientos oncológicos. Esta alarmante información fue presentada en el congreso anual de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que se celebró recientemente en Madrid. Durante el evento, el nuevo presidente de la SEOM, Javier de Castro, anunció el lanzamiento del Estudio FOBEyCAN SEOM, centrado en la relación entre la obesidad, el metabolismo y el cáncer en España.
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El estudio tiene como objetivo analizar la situación del exceso de peso en pacientes recién diagnosticados de cáncer a lo largo de un periodo de 12 meses, abarcando varios centros del territorio español. Para lograrlo, se evaluará no solo el sobrepeso y la obesidad, sino también otros indicadores de peso y su relación con factores como la edad, el sexo y el tipo de tumor. De esta manera, se busca obtener una «fotografía fija» de la prevalencia del exceso de peso entre estos pacientes, lo que permitirá desarrollar medidas de prevención adaptadas en futuras investigaciones.
La importancia de un peso saludable tras el diagnóstico
Diversos estudios han puesto de relieve la influencia del exceso de peso en el cáncer, particularmente en el cáncer de mama. Algunos de estos han concluido que alcanzar un peso saludable, partiendo de situaciones de sobrepeso u obesidad, mejora los indicadores pronósticos relacionados con la evolución y posible reaparición de la enfermedad. Sin embargo, aún hay escasa evidencia científica que demuestre que la pérdida de peso reduce efectivamente el riesgo de recurrencia del cáncer.
Uno de los estudios más amplios, actualmente en fase III, sugiere que los planes de control de peso deben considerarse una parte fundamental de las terapias contra el cáncer. Aunque este aspecto sigue en investigación, se han propuesto varias explicaciones que ayudan a entender por qué la obesidad está asociada a un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Por ejemplo, el tejido graso produce niveles elevados de estrógeno, una hormona vinculada a tumores de mama, endometrio y ovario.
La obesidad también está relacionada con un aumento en los niveles de insulina, lo que se ha asociado a cánceres de colon, riñón, próstata y endometrio. Además, las personas con obesidad suelen padecer enfermedades inflamatorias crónicas que pueden dañar el ADN, incrementando así el riesgo de cáncer. Otro factor a considerar es la leptina, una sustancia asociada a la obesidad que promueve la multiplicación anormal de células, característica del cáncer, mientras que la adiponectina, que tiene efectos protectores contra la formación de tumores, se encuentra en niveles más bajos en personas obesas.
Implicaciones para el sistema inmunitario
Los efectos adversos de la obesidad sobre el sistema inmunitario, que desempeña un papel crucial en la defensa contra el cáncer, podrían explicar parcialmente el riesgo adicional que enfrentan los pacientes oncológicos con sobrepeso. Esta conexión destaca la importancia de abordar la obesidad como un factor modificable en el tratamiento y la prevención del cáncer.
El estudio FOBEyCAN representará un paso significativo para comprender mejor la interrelación entre la obesidad y el cáncer en España, y subraya la necesidad de adoptar enfoques integrales y personalizados en la atención a los pacientes oncológicos.
