El caso de Juana Rivas ha captado la atención pública durante años, convirtiéndose en un símbolo de lucha y controversia en torno a la custodia de menores. Sin embargo, en medio de esta batalla legal, el verdadero protagonista ha sido su hijo, quien ha soportado un peso emocional desmesurado. El psicólogo y psicopedagogo Jorge López-Vallejo analiza cómo proteger a un menor atrapado entre dos progenitores enfrentados y una sociedad expectante.
Los niños que se ven envueltos en conflictos parentales no solo enfrentan situaciones que no comprenden, sino que también experimentan una tormenta emocional que puede tener efectos devastadores en su desarrollo. Según el experto, el menor puede sentirse dividido entre la lealtad a ambos padres, obligado a tomar partido y expuesto a mensajes contradictorios. Esta realidad puede llevarlos a interiorizar que su vida es un campo de batalla, así como a asumir la carga emocional de proteger a uno de los adultos.
La Terapia Breve Estratégica como solución
La Terapia Breve Estratégica, desarrollada por Giorgio Nardone y basada en los estudios del Mental Research Institute de Palo Alto, ofrece un enfoque eficaz para abordar estas situaciones. Esta terapia se centra en cómo los menores perciben la realidad problemática y en identificar qué soluciones intentadas no funcionan, perpetuando el conflicto. Su objetivo es intervenir con estrategias específicas que ayuden a los menores a liberarse del impacto del conflicto parental, permitiéndoles externalizar el problema y adoptar una posición de observador.
Los métodos de esta terapia no buscan resolver el conflicto entre los adultos, sino cortar el contagio emocional que este puede generar en el menor. De este modo, se facilita que el niño no se sienta responsable del drama familiar y recupere una sensación de control y estabilidad interna. La intervención se basa en el entendimiento de que, en muchos casos, cuanto más intentan los padres explicar la situación, más confusión generan en el menor.
Intervención y estrategias prácticas
La Terapia Breve Estratégica propone técnicas que permiten al menor separar su identidad del conflicto, ayudándole a no sentirse parte del problema. Una de las estrategias consiste en desactivar el impacto emocional inmediato, brindando al menor recursos internos para autorregularse sin necesidad de verbalizar constantemente lo que siente. Esta forma de intervención permite que los niños experimenten una realidad menos abrumadora y más manejable.
Es fundamental que los adultos comprendan que proteger emocionalmente a un menor no significa ocultarle la realidad, sino cambiar la forma en que vive esa realidad. La terapia busca que el menor gane en autonomía emocional y pueda vivir su infancia sin el peso de conflictos ajenos, fomentando así un desarrollo más saludable y equilibrado.
El análisis del caso de Juana Rivas pone de relieve la necesidad de abordar el bienestar emocional de los menores en conflictos parentales. La intervención temprana y el uso de terapias adecuadas pueden marcar la diferencia en la vida de un niño, ayudándole a navegar por un entorno complicado y a preservar su salud mental.
