Gabriel Arcuri Rivas, el hijo mayor de Juana Rivas, ha hecho un llamamiento urgente a las autoridades para que detengan la entrega de su hermano menor, Daniel, a su padre, Francesco Arcuri. En una emotiva carta publicada este viernes, Gabriel relata su propia experiencia traumática hace ocho años, cuando fue entregado a su progenitor contra su voluntad.
La carta, escrita el 24 de julio de 2025, expresa su temor de que Daniel sufra lo mismo que él vivió en su infancia. Gabriel implora: «No permitan que lo seden y entreguen mañana, como hicieron conmigo hace 8 años». A través de su testimonio, comparte el calvario que enfrentó tras ser obligado a dejar a su madre y denuncia años de abuso y maltrato.
Un pasado marcado por el dolor
Gabriel recuerda que, desde el momento en que fue separado de su madre, su vida se convirtió en un infierno. «A partir de ahí fueron cinco años de abuso y de maltrato, hasta que tuve el valor de defenderme a los 16», relata. En su relato, destaca cómo sus heridas eran evidentes al buscar ayuda y cómo finalmente se le devolvió a su madre tras un proceso judicial en el que se le retiró la custodia a Arcuri.
El joven de 18 años también menciona que en este momento crucial, el padre de ambos, Francesco Arcuri, está mintiendo sobre su situación familiar: «Lo mismo que ya hizo con mi madre». Este testimonio se produce en un contexto en el que se está juzgando a Arcuri en Italia por presuntos malos tratos hacia Gabriel y Daniel, un juicio que está programado para el próximo 18 de septiembre de 2025.
Un grito por ayuda y protección
Gabriel concluye su carta con un mensaje desgarrador: «Escuchen a Daniel antes de que sea demasiado tarde». Este llamado a la acción resuena con fuerza, especialmente a horas de que se produzca la entrega de su hermano menor al padre. La comunidad y las autoridades están ahora bajo presión para considerar la voz de un niño que ha expresado su miedo y su deseo de ser escuchado.
El caso ha generado atención mediática y ha puesto de relieve las complicaciones del sistema judicial en casos de custodia, donde a menudo se ignoran las voces de los menores. La situación de Gabriel y Daniel es un recordatorio de la necesidad urgente de proteger a los más vulnerables en situaciones de conflicto familiar.
