Urdangarin revela su sufrimiento y nuevo camino tras la prisión

Iñaki Urdangarin ha compartido su experiencia tras salir de prisión, un periodo que describe como de intenso sufrimiento y transformación personal. En una reciente entrevista en el programa ‘La2 Cat’, Urdangarin explicó que, aunque ha comenzado una nueva etapa en su vida, salir de la cárcel no ha sido un proceso sencillo.

Durante los primeros meses de su encarcelamiento, Urdangarin admitió que lloró «muchísimo» y que no está orgulloso de cómo gestionó sus emociones en ese tiempo. «Perdí casi todo lo que tenía, y luego hay una pérdida más grande, uno de los amores de mi vida, Cristina», declaró, refiriéndose a su exmujer, la infanta Cristina. Asegura que, a pesar de la separación, todavía siente amor por ella.

Una nueva perspectiva de vida

Urdangarin también abordó el desgaste emocional que le supuso los años de instrucción del caso que le llevó a prisión. A pesar del estigma y el señalamiento que sintió al salir, ha encontrado formas de disfrutar de una vida más normal. El expiloto olímpico subrayó que su experiencia en la cárcel le permitió conocerse mejor, ganar equilibrio y prepararse para este nuevo comienzo.

Con el objetivo de ayudar a otros a superar momentos difíciles, Urdangarin está trabajando en un nuevo proyecto que espera sea significativo. Además, explicó cómo, tras los difíciles primeros meses en prisión, encontró refugio en actividades como la lectura, la escritura, el estudio y el deporte: «El deporte fue mi medicina. Sin deporte no hubiera podido salir de este sitio», confesó.

Reflexiones sobre la paternidad y la resiliencia

Urdangarin también reflexionó sobre su rol como padre, señalando que sus hijos son un ejemplo de resiliencia ante la adversidad. Reconoció que antes era un padre muy controlador y rígido, pero su paso por prisión le enseñó que «es mejor aflojar». Durante la entrevista, destacó el talento de su hijo Pablo como jugador de balonmano, afirmando que tiene «más talento» que él.

El exduque de Palma agradeció las cartas y las visitas que recibió durante su estancia en prisión, así como los permisos que le permitieron pasar tiempo con su madre en Vitoria, quien fue su «primer apoyo» en esos momentos difíciles. Urdangarin concluyó su intervención con la esperanza de mostrar al mundo «el Iñaki persona», dejando atrás su pasado y abriendo las puertas a un futuro con nuevas oportunidades.