Las hormigas del desierto utilizan el campo magnético para navegar

Un equipo de investigadores de la Universidad de Würzburg en Alemania ha revelado que las hormigas del desierto utilizan el campo magnético de la Tierra como herramienta para orientarse durante su aprendizaje inicial. Este hallazgo, publicado en la revista PNAS el 12 de febrero de 2024, desvela cómo estas pequeñas criaturas, a pesar de tener cerebros que apenas pesan 0,3 miligramos, son capaces de realizar tareas complejas.

Las hormigas del desierto, pertenecientes al género Cataglyphis, habitan en condiciones extremas y han desarrollado un sistema de navegación sofisticado. En el estudio, los investigadores se centraron en jóvenes obreras que aún no habían salido del nido en busca de alimento. Para calibrar su sistema de navegación, estas hormigas realizan caminatas de aprendizaje alrededor de la entrada del nido, girando sobre su eje y mirando en la dirección de la entrada, a pesar de no poder verla.

El proceso de aprendizaje y la estructura cerebral

Durante estas exploraciones, los científicos manipularon el campo magnético, creando condiciones artificiales que alteraban la orientación de las hormigas. Posteriormente, analizaron sus cerebros mediante técnicas de microscopía y encontraron cambios significativos en el complejo central y los cuerpos pedunculados, estructuras clave para el aprendizaje y la memoria. Estos cambios sugieren que estas áreas del cerebro son fundamentales para procesar y almacenar información magnética, que las hormigas utilizan como referencia para futuras navegaciones.

Este estudio no solo aclara cómo las hormigas del desierto se orientan, sino que también aporta nuevos conocimientos sobre los mecanismos neuronales de la navegación en insectos. La investigación sugiere que, aunque el tamaño del cerebro influye en la inteligencia, no es el único factor determinante. Otros elementos como la forma, organización y conectividad de las neuronas también juegan un papel esencial en las capacidades cognitivas.

Comparativa con otros animales inteligentes

El estudio destaca que, a pesar de su pequeño tamaño, el cerebro de las hormigas es increíblemente complejo, permitiéndoles comportamientos adaptativos, como la comunicación mediante feromonas y la cooperación en colonias. Esto se observa también en otros animales con cerebros pequeños, como los pulpos y los cuervos, que demuestran habilidades cognitivas notables. Por ejemplo, los pulpos tienen un cerebro distribuido, con neuronas en sus brazos, lo que les permite una mayor independencia y resolución de problemas. Por su parte, los cuervos, a pesar de tener un cerebro del tamaño de una nuez, presentan una alta densidad neuronal que les confiere una inteligencia comparable a la de los primates.

Los hallazgos de este estudio subrayan que las neuronas pequeñas pueden realizar funciones sorprendentes si están bien adaptadas a su entorno. Así, las hormigas del desierto se convierten en un ejemplo paradigmático de cómo la inteligencia no depende exclusivamente del tamaño del cerebro, sino también de la calidad y la eficacia de las conexiones neuronales.