Alemania se prepara para dejar atrás su papel de freno en 2026

La economía alemana, históricamente conocida por su prudencia, podría estar a punto de cambiar de rumbo. Según Dirk Steffen, director de inversiones en Europa y Oriente Próximo de Deutsche Bank, a partir de 2026, Alemania dejará de ser un freno para el crecimiento económico del continente europeo. Esta afirmación se basa en un aumento significativo del gasto público previsto por el Gobierno de Friedrich Merz, lo que podría dar un nuevo impulso a los mercados europeos.

Steffen se muestra optimista tras tres años de estancamiento, anticipando que sectores como el financiero y el sanitario, que ya han brillado en 2025, continuarán su ascenso en Bolsa el próximo año. A pesar de las preocupaciones manifestadas por el Banco Central Europeo sobre la exposición de la banca al crédito privado, el directivo sostiene que no se pueden subestimar los beneficios de integrar la inteligencia artificial en las empresas, más allá de contar con los mejores algoritmos.

Inversiones en defensa y su impacto en el mercado

Al ser interrogado sobre el atractivo de Europa para los inversores internacionales, Steffen destacó que se anticipan numerosas inversiones en el ámbito de la defensa, lo que beneficiará a otros sectores, incluyendo la construcción. Aunque Alemania se prepara para un aumento considerable en su gasto, el mercado ha comenzado a cuestionar cuándo se materializarán estas inversiones, esperando que se concrete entre 2026 y 2027.

Respecto a la competitividad de las economías de España e Italia, que han mostrado un buen rendimiento este año, Steffen predice que seguirán siendo atractivas en los próximos años. Sin embargo, resalta que la clave será que Alemania no actúe como un obstáculo, lo que aportaría estabilidad a la eurozona, incluso con un crecimiento modesto del 1%.

Perspectivas para el sector financiero y tecnológico

El sector bancario es uno de los favoritos de Steffen, quien cree que los tipos de interés se mantendrán favorables para los bancos durante un tiempo prolongado. Además, el sector de la salud ha comenzado a mostrar signos de recuperación, siendo el de mejor comportamiento en Europa en el último cuatrimestre, algo que no se había visto en casi dos años.

En cuanto a la situación en Ucrania, Steffen se mostró cauteloso al hablar de las implicaciones en Bolsa. Afirmó que las empresas de defensa han visto un aumento significativo en sus acciones debido a la situación de seguridad en Europa, pero considera que este sector representa solo una pequeña parte del segmento industrial, lo que permite una mayor diversificación de inversiones.

El debate sobre la posible burbuja en la inteligencia artificial también fue abordado por Steffen, quien señala que, aunque el mercado está experimentando rotaciones normales, aún no se observa una burbuja. Esto se debe a que los beneficios empresariales siguen creciendo, a diferencia de lo que ocurriría si las valoraciones suben sin un correspondiente aumento en los beneficios.

En el contexto actual, el oro ha sido una apuesta segura, y Steffen predice que podría alcanzar los 4 500 dólares. Sin embargo, advierte sobre la naturaleza volátil del mercado del oro, que puede verse afectado por la necesidad de los inversores de vender.

Por último, respecto a las criptomonedas, Steffen destacó la diferencia entre el bitcoin y el oro, sugiriendo que la valoración de las criptomonedas puede variar considerablemente. Reconoció que algunas de ellas pueden tener un sentido económico más sólido que otras, y la tecnología detrás de ellas podría ser útil en otros sectores.