La situación del sector lácteo en Galicia se torna crítica ante la alarmante reducción del número de granjas. En octubre de 2025, la comunidad cuenta con 4 987 explotaciones que entregan leche, cayendo por debajo de la barrera de las 5 000 por primera vez, lo que refleja un cambio significativo en una industria que representa el 1,7% del PIB gallego y sigue siendo un motor importante para el rural.
En la granja de Carlos Dablanca, miembro de la Junta Directiva de Agromuralla, la rutina diaria no deja espacio para la reflexión. Entre el ordeño y la alimentación de los animales, Dablanca destaca la falta de relevo generacional como principal dificultad para mantener las granjas abiertas. “No lo hay. Cada vez nos ponen más trabas y no hay quien tome el testigo”, afirma con frustración, subrayando que el problema se agudizará en los próximos años.
La realidad del sector y el apoyo económico
A pesar de las dificultades, hay un aspecto positivo: el precio de la leche se mantiene estable, con un pago de 52,4 céntimos por litro en octubre, aunque aún por debajo de la media nacional de 53,5 céntimos. Este contexto es crítico, ya que más del 40% de las entregas de leche a nivel nacional provienen de Galicia, lo que complica aún más el equilibrio del sector.
Dablanca señala que, hasta ahora, las granjas que permanecen activas han podido asumir la producción, incluso incrementándola, pero advierte que hay un límite. “El escenario más probable es que veamos un descenso en la producción”, añade, resaltando que el aumento en el precio de la leche no es suficiente para cubrir el incremento de los costes operativos.
Las grandes empresas lecheras, como Leche Celta y Clun, que reportaron ventas de más de 300 millones y 250 millones de euros respectivamente, continúan generando beneficios millonarios, lo que plantea un contraste con la situación de los pequeños productores. “Galicia venía de unos precios muy bajos. Ahora subieron algo y nos parece que estamos en la gloria, pero tampoco es así”, advierten desde Agromuralla.
Retos para el futuro: mano de obra y tecnología
La escasez de mano de obra cualificada es un obstáculo importante que enfrenta el sector, no solo por cuestiones económicas, sino también por problemas relacionados con la vivienda en el medio rural. “Muchos han optado por robotizar sus explotaciones debido a la falta de trabajadores”, explica Dablanca, quien añade que incluso las pocas personas disponibles no siempre están cualificadas para trabajar en el sector.
El proceso de formación de nuevos trabajadores se vuelve complicado. “Hay que enseñarles todo, y a lo mejor una vez que los formas, se van al cabo de un año”, lamenta. Con una población ganadera envejecida, se prevé que en diez años un tercio del sector se jubile, lo que plantea un futuro incierto para la producción láctea en Galicia.
Además, el salto tecnológico necesario para modernizar las granjas no es accesible para todos. La inversión en tecnología, como la adquisición de robots de ordeño, puede superar los 600 000 euros, una cifra que muchas explotaciones solo pueden asumir con ayuda pública. “Si no hay relevo generacional, nadie quiere asumir ese gasto”, concluye Dablanca.
La incertidumbre se agrava aún más con las posibles sentencias del Cártel de la leche, que podrían provocar la salida de muchos ganaderos del sector. “Aquí son los 365 días del año, casi las 24 horas del día, y con condiciones climáticas adversas siempre hay que estar. La carga burocrática es abrumadora y aleja a los jóvenes del campo”, critica Dablanca.
El futuro del sector lácteo en Galicia es incierto y complejo, y aunque desde Agromuralla se reivindica su importancia en la economía, la realidad es que los ganaderos suelen quedar en un segundo plano. “Si se cae la ganadería, muchos sectores mueren”, advierten, resaltando la necesidad de simplificar las ayudas y reducir la burocracia que agobia a las explotaciones.
“Preferiría que pagaran la leche a lo que realmente corresponde y que me dejasen en paz con la PAC. No queremos chantajes ni sanciones, solo trabajar y producir leche de calidad”, concluye Dablanca, subrayando la urgencia de un cambio en la percepción y el apoyo hacia el sector lácteo gallego.
