El marisco en Navidad: ¿realmente engorda o es un mito?

La Navidad es un periodo de celebraciones y comidas abundantes que despierta numerosas dudas sobre la nutrición. En este contexto, el nutricionista Víctor Serrano ha analizado los alimentos típicos de estas fechas, centrándose especialmente en el marisco, un producto muy consumido en las fiestas. Serrano asegura que es fundamental entender cómo los acompañamientos afectan a nuestra dieta, especialmente en un momento del año en el que los excesos son comunes.

El marisco: una opción saludable

Una de las grandes inquietudes en las mesas navideñas es si el marisco engorda. Según Serrano, este alimento es una opción muy recomendable, ya que «el marisco son proteínas, muy bajo en grasa y en calorías». Siempre que se prepare de manera adecuada, como al vapor o cocido, puede ser un excelente complemento nutricional en nuestras comidas festivas.

Sin embargo, el problema no radica en el marisco en sí, sino en cómo se acompaña. «Las salsas ya aportan algo de azúcar, algo de grasa, y es lo que realmente le da el sabor al marisco», explica el nutricionista. De este modo, el verdadero culpable del aumento en las calorías son los aderezos, que aumentan significativamente el contenido calórico del plato.

Postres y bebidas: moderación ante todo

En el ámbito de los postres, la eterna batalla entre el turrón y el roscón también genera confusión. El turrón, que se elabora con almendra, «no deja de aportar más calorías por porción», aunque ofrece grasas saludables y proteínas vegetales. Por otro lado, el roscón tiene menos calorías por cada 100 gramos, pero se consume generalmente en raciones más grandes, a menudo con nata o crema, que añaden grasas y azúcares.

En cuanto a las bebidas alcohólicas, Serrano señala que, aunque todas aportan calorías, la graduación de cada bebida marca la diferencia. Por ejemplo, una copa de cava o champán aporta entre 70 y 90 calorías, mientras que una cerveza puede llegar a tener entre 130 y 150 calorías. La opción más ligera resulta ser la cerveza sin alcohol, con un aporte calórico considerablemente menor.

Otro mito común es que saltarse una comida puede compensar un exceso posterior. Serrano advierte que esta práctica es contraproducente, ya que «si te saltas la cena, eso generará más apetito en las siguientes comidas». La recomendación es reducir ligeramente el tamaño de las porciones en las comidas posteriores al exceso para equilibrar la ingesta calórica.

Por último, el nutricionista concluye que el problema no son los días festivos en sí, sino la acumulación de eventos y cambios en nuestros hábitos. Lo importante es mantener una alimentación equilibrada, ejercicio y descanso durante el resto de los días, controlando la ingesta en las comidas donde se prevé un exceso para disfrutar de la Navidad sin remordimientos en enero.