En Muela de Borja, un yacimiento arqueológico en Aragón, se han encontrado 13 pepitas de uva datadas en 2 550 a.C., lo que indicaría el cultivo de esta planta en la región hace más de 4 500 años. Este hallazgo, realizado por el arqueólogo Isidro Aguilera, sugiere que las condiciones ecológicas de la zona eran propicias para la vitis vinifera, lo que representa un importante avance en el conocimiento de la agricultura en la prehistoria de la Península Ibérica.
La Muela de Borja, situada entre el Ebro y la sierra del Moncayo, ha sido objeto de numerosas excavaciones que han revelado hasta 42 asentamientos prehistóricos habitados desde el 2500 a.C. hasta el 1200 d.C.. En este contexto, se han descubierto no solo restos de poblados y arte rupestre, sino también silos de almacenamiento de cereales, lo que indica un sistema agrícola organizado.
Importancia del descubrimiento
La presencia de las pepitas de uva es, según Aguilera, «casi milagrosa», ya que se han conservado gracias a su carbonización, evitando su deterioro natural. «No significa que se hiciera vino en esa época, pero confirma que la uva silvestre era autóctona en el occidente del Mediterráneo, un dato inédito hasta ahora», añade el experto.
El descubrimiento refuerza la hipótesis de que la uva tenía un papel significativo en la prehistoria de la región, algo que no había sido documentado en otras zonas de España con tal antigüedad. «Ahora tenemos pruebas ciertas de que la uva existía aquí mucho antes de lo que se pensaba», afirma Aguilera.
Vino y tradición en la región
Si bien los cultivos de uva se remontan a hace más de 45 siglos, la producción de vino en Aragón comienza a documentarse en el siglo XII. En el Monasterio de Veruela, fundado en 1145, los monjes cistercienses cultivaban variedades autóctonas, probablemente de garnacha, para la elaboración de vino.
Este legado histórico ha sido fundamental para el desarrollo de la Denominación de Origen Campo de Borja, que ha decidido incluir «El Origen de la Garnacha» como lema de su nueva campaña promocional. La conexión entre la uva, la viticultura y la identidad cultural de Aragón se fortalece con cada nuevo hallazgo en el yacimiento, reafirmando la riqueza patrimonial de esta zona.
