Un estudio del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam (PIK) ha puesto de manifiesto cómo el sistema alimentario global puede ser un aliado clave en la lucha contra el calentamiento global. Publicado en la revista Nature Food el 19 de diciembre de 2023, el informe identifica 23 palancas que, si se implementan, podrían limitar el aumento de la temperatura global a 1,85°C por encima de los niveles preindustriales para el año 2050.
Los investigadores advierten que esta transformación del sector alimentario debe ir acompañada de una transición energética igualmente decisiva. Benjamin Bodirsky, investigador principal del PIK, señala que «si transformamos decididamente este sector hacia la sostenibilidad, no solo ralentizaremos significativamente el calentamiento global, sino que también avanzaremos hacia muchos otros objetivos deseables». Esto incluye mejorar la salud pública y la conservación de la biodiversidad, además de lograr que los alimentos sean más saludables y asequibles.
Escenarios de transformación y sus impactos
El estudio analiza tres posibles escenarios futuros: el escenario estándar «SSP2», que modela la continuidad de las tendencias actuales; un escenario de rápida transformación del sistema alimentario; y un escenario ampliado que incorpora sostenibilidad en otros sectores económicos.
Utilizando un marco analítico potente, basado en el modelo agroalimentario MAgPIE, el equipo considera no solo los efectos climáticos, sino también los impactos sobre la salud humana, el medio ambiente y la justicia social. En este sentido, se espera que la adopción de dietas más saludables, como la Dieta de Salud Planetaria, mejore la salud de la población y reduzca la contaminación por nitrógeno.
Además, el estudio aborda cómo la reducción del hambre y el desperdicio de alimentos puede beneficiar tanto a los sistemas de producción globales como al medio ambiente. Las palancas investigadas incluyen cambios en la agricultura hacia prácticas más sostenibles y la reducción de barreras comerciales que faciliten el acceso a alimentos saludables.
Proyecciones y beneficios a largo plazo
Los resultados indican que si se combinan estas palancas con cambios en otros sectores, como el desarrollo socioeconómico sostenible y la transición hacia energías renovables, se puede lograr un impacto aún más significativo. De acuerdo con el estudio, hay un 38% de probabilidad de alcanzar el límite de 1,5°C para 2050 y un 91% de probabilidad de no superar la marca de 2,0°C.
Los beneficios de esta transformación son amplios: no solo se espera una disminución de enfermedades relacionadas con la dieta, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, sino que también se prevé un aumento significativo en la producción económica y una reducción del número de personas que viven en pobreza extrema.
Finalmente, Alexander Popp, director del Laboratorio de Transición del Uso de la Tierra del PIK, enfatiza que «la transformación del sistema alimentario es crucial para la conservación de la biodiversidad». A través de medidas integradas, como la protección de puntos críticos de biodiversidad y el fomento de dietas basadas en plantas, es posible reducir significativamente la presión sobre los ecosistemas.
Este estudio no solo presenta una visión positiva del futuro, sino que también cuantifica las interdependencias entre estos factores, proporcionando una base sólida para la evaluación de políticas públicas ambiciosas en el ámbito alimentario y ambiental.
