La Guardia Costera de Estados Unidos ha incautado un buque petrolero que transportaba crudo venezolano con destino a China, en un operativo que refleja el aumento de tensiones entre la administración de Donald Trump y el régimen de Nicolás Maduro. Este hecho, ocurrido el pasado 20 de diciembre de 2023, marca la segunda incautación de este fin de semana y la tercera del mes.
Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, la operación se llevó a cabo en aguas internacionales, en cumplimiento del bloqueo naval impuesto por el Gobierno de Trump. «Estados Unidos continuará persiguiendo el tráfico ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcotráfico en la región», afirmó Noem en una publicación en la red social X, acompañada de un video del operativo.
El buque, identificado como el Centuries, navegaba bajo bandera panameña y transportaba cerca de 1,8 millones de barriles de crudo venezolano tipo Merey, según documentos de la empresa estatal PDVSA obtenidos por Reuters. Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, describió al Centuries como un «barco con bandera falsa» que operaba dentro de la flota fantasma venezolana para traficar petróleo robado.
Sin embargo, se ha revelado que el Centuries es propiedad de una empresa naviera con sede en Hong Kong y no estaba incluido en las listas de sanciones estadounidenses. El abogado Jeremy Paner, ex investigador del Departamento del Tesoro, destacó que la incautación de un buque no sancionado representa un incremento en la presión de Trump sobre Venezuela, lo que contradice su declaración de que se impondría un bloqueo a todos los petroleros sancionados.
Implicaciones geopolíticas y comerciales
Este evento se enmarca en las intenciones de Washington de influir en las relaciones comerciales entre China y los países de América Latina. Según la periodista venezolana y directora de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, «Estados Unidos no busca el petróleo venezolano, sino impedir que Venezuela lo venda a China y a otros países identificados como enemigos». Hasta 2023, China absorbía el 68% de las exportaciones petroleras venezolanas, seguido por EE UU con un 23%.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de EE UU ha reafirmado su fuerte presencia militar en la región, manifestando que «el puño de hierro de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad federales de Estados Unidos gobierna las olas». En los últimos días, también se han registrado más ataques contra embarcaciones ligeras en aguas internacionales del mar Caribe y costas del Pacífico, aumentando las muertes a más de 100. Las víctimas son acusadas de tráfico de drogas, aunque no se han presentado pruebas públicas que justifiquen dichas ejecuciones extrajudiciales.
Reacción del Gobierno venezolano
El Gobierno de Nicolás Maduro ha respondido con firmeza, denunciando el operativo como un acto de piratería y una violación de diversas normativas internacionales. En un comunicado emitido el mismo 20 de diciembre, se señala que estas acciones constituyen una «flagrante violación del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas» y prometiendo llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU y otros organismos multilaterales.
Maduro afirmó que «el Derecho Internacional se impondrá» y que quienes lleven a cabo estas acciones «responderán ante la justicia y la historia por su criminal proceder». Mientras tanto, el Gobierno chino aún no se ha pronunciado sobre la incautación de su petrolero, aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores de China había declarado recientemente su oposición a las sanciones unilaterales y abusivas.
