El queso graso podría reducir el riesgo de demencia, según un estudio

Un reciente estudio de la Universidad de Lund en Suecia ha puesto en el punto de mira la relación entre el consumo de ciertos lácteos y el riesgo de demencia, sugiriendo que el consumo de queso graso podría estar asociado a una disminución en este riesgo. Durante años, los consejos sobre alimentación para la salud cerebral han variado enormemente, desde la promoción de frutas exóticas hasta suplementos, pero esta investigación destaca la importancia de alimentos cotidianos que pueden influir en la memoria a largo plazo.

Los hábitos alimenticios diarios tienen un impacto significativo en la salud cerebral. Investigaciones recientes sugieren que ciertas modificaciones en la dieta pueden contribuir a reducir el riesgo de desarrollar demencias. En este contexto, se ha estudiado la dieta MIND, que enfatiza el consumo de alimentos como verduras, frutos secos y pescado, mientras que limita otros como el queso.

Descubrimientos sobre el consumo de quesos grasos

Los investigadores, liderados por la doctora Emily Sonestedt, analizaron datos de más de 27 000 participantes, con un seguimiento promedio de 25 años. De ellos, 3 208 desarrollaron demencia. El estudio revela que aquellos que consumían al menos 50 gramos de queso graso al día presentaron un 13% menos de riesgo de demencia en comparación con quienes consumían menos de 15 gramos. Esta cantidad equivale a aproximadamente dos lonchas de queso cheddar o media taza de queso rallado.

Entre los quesos analizados, se destacan aquellos con más del 20% de grasa, como el cheddar, el brie y el gouda, así como las cremas altas en grasa. Curiosamente, el 10% de los que consumieron más queso desarrollaron demencia al final del estudio, en contraste con el 13% de quienes consumieron menos.

Análisis de los efectos en diferentes tipos de demencia

Los resultados también indican que quienes consumieron más queso graso tenían un 29% menos de riesgo de demencia vascular. En cuanto a la enfermedad de Alzheimer, se observó un menor riesgo entre quienes comían más queso graso, aunque este efecto se limitó a aquellos que no portaban la variante del gen APOE e4, un conocido factor de riesgo genético.

En el caso de la crema alta en grasa, aquellos que consumían al menos 20 gramos al día tenían un 16% menos de riesgo de sufrir demencia en comparación con quienes no la consumían. Sin embargo, no se encontraron correlaciones significativas entre el riesgo de demencia y el consumo de lácteos bajos en grasa.

La doctora Sonestedt subraya que estos hallazgos desafían nociones previas sobre la grasa y la salud cerebral, sugiriendo que no todos los lácteos son iguales en lo que respecta a sus beneficios para la salud. Reconoce que es necesario llevar a cabo más investigaciones para confirmar estos resultados y explorar si el consumo de ciertos lácteos con alto contenido graso realmente ofrece algún nivel de protección para el cerebro.

Una limitación del estudio es que todos los participantes eran de Suecia, lo que podría influir en la aplicabilidad de los resultados a otras poblaciones. La doctora Sonestedt señala que en Suecia, el queso se consume mayormente crudo, mientras que en otros países, como Estados Unidos, se suele calentar o combinar con carnes.