Jesús Duva, un referente en el periodismo de sucesos en España, ha dedicado su vida a narrar las historias más impactantes y trágicas de la delincuencia en las últimas cuatro décadas. Desde su debut en el diario Pueblo en 1975, ha sido testigo y narrador de crímenes que han marcado la historia reciente del país, incluyendo el brutal asesinato de las tres niñas de Alcáser en 1992, un caso que conmocionó a toda la sociedad.
En una reciente entrevista, Duva reflexionó sobre la evolución del periodismo y su relación con los sucesos. Según él, es fundamental dar voz tanto a las víctimas como a los verdugos, pero sin caer en la trampa de glorificar a los criminales. Asegura que, aunque ha entrevistado a asesinos, siempre ha procurado incluir las perspectivas de las víctimas, lo que considera esencial para una cobertura justa y equilibrada.
Un viaje por el periodismo de sucesos
Duva, nacido en Tordesillas en la década de los 50, comenzó su carrera en el ámbito laboral, creando la sección de Laboral en Pueblo, un periódico que fue pionero en la creación de ediciones regionales. Sin embargo, su paso a la sección de sucesos se produjo tras un cambio de dirección que le llevó a cubrir una de las historias más osadas: la matanza de los abogados laboralistas de Atocha en enero de 1977. Este suceso no solo marcó su carrera, sino que también definió un periodo de violencia y terror en España.
Durante la conversación, Duva menciona que la Semana Negra de Madrid, donde varios asesinatos tuvieron lugar, fue un punto de inflexión en su carrera. Recordó cómo el director del periódico le ofreció una plaza fija en la sección de sucesos, lo que le permitió seguir narrando acontecimientos trágicos que afectaban a la sociedad española en plena transición democrática.
Reflexiones sobre la violencia y el papel del periodista
Uno de los casos que más le ha impactado ha sido el de las niñas de Alcáser, un crimen que dejó una huella profunda en la sociedad española. «Fue brutal. Mis hijos tenían la edad de aquellas niñas», confiesa Duva, quien enfatiza que este caso marcó un antes y un después en la percepción pública de la criminalidad en España.
Duva también critica la comodidad que ha ganado el periodismo moderno, señalando que muchos de sus colegas han optado por un enfoque más burocrático y menos comprometido con la realidad. «Los periodistas nos hemos vuelto más comodones, más funcionarios», lamenta. Esta crítica va acompañada de una defensa de un periodismo que busque la verdad en la calle y que no se limite a lo que se publica en los titulares.
Sobre la polémica de incluir la nacionalidad de los delincuentes en las noticias, Duva sostiene que es un dato objetivo que debe mencionarse, pero nunca en el titular. «La nacionalidad es un accidente, no es básico», afirma, destacando que las estadísticas de criminalidad no suelen reflejar la misma atención cuando se trata de delitos cometidos por españoles.
Con una trayectoria que incluye premios como la Medalla al Mérito Policial y el Premio de la Guardia Civil, Jesús Duva se mantiene como un testigo crítico y comprometido con su labor, recordando que la empatía y la responsabilidad son esenciales en el periodismo de sucesos.
En tiempos donde el sensacionalismo puede prevalecer, Duva aboga por un enfoque ético que priorice la dignidad de las víctimas, un reto que aún persiste en la práctica del periodismo actual. Su legado es un recordatorio de la importancia de contar las historias con respeto y humanidad.
