Reino Unido prohíbe cocer vivos mariscos por sufrimiento animal

El Gobierno del Reino Unido ha tomado una medida significativa al prohibir la cocción viva de cangrejos, langostas, gambas, cigalas y otros crustáceos decápodos para prevenir el sufrimiento animal. Esta ley, anunciada el lunes, se enmarca dentro de una estrategia más amplia que busca modernizar las normativas de protección de los animales y responde a las evidencias científicas que demuestran que estos seres sienten dolor al ser sumergidos en agua hirviendo.

La nueva legislación se basa en la Conservatives’ Animal Welfare Act, aprobada por el Parlamento británico en 2022. Esta norma amplía la definición de «seres sintientes» más allá de los vertebrados, incluyendo a los crustáceos decápodos y a los cefalópodos, como pulpos y calamares. Esta decisión ha sido recibida con entusiasmo por organizaciones animalistas, como Crustacean Compassion, que han estado luchando durante años para poner fin a esta práctica.

Reacciones y alternativas al sufrimiento animal

El director ejecutivo de Crustacean Compassion, Ben Sturgeon, ha calificado esta medida como un «avance fundamental» en la protección de los animales. En declaraciones a The Financial Times, Sturgeon ha afirmado: «Cuando se colocan en una olla con agua hirviendo sufren varios minutos de dolor insoportable antes de morir. Esto es una tortura y es completamente evitable». Esta opinión es compartida por muchos defensores de los derechos de los animales, quienes destacan que existen alternativas para reducir el sufrimiento, como el aturdimiento eléctrico previo al sacrificio o técnicas específicas para interrumpir rápidamente el sistema nervioso de los crustáceos.

Sin embargo, la decisión del Gobierno no ha estado exenta de críticas. Tom Bradshaw, presidente de la National Farmers’ Union, ha expresado su preocupación por los posibles efectos negativos de esta legislación. Ha instado al Gobierno a tomar medidas que garanticen que los consumidores estén protegidos de alimentos importados que podrían ser producidos con estándares más bajos. Bradshaw ha subrayado que es fundamental evitar que los agricultores británicos compitan en desventaja con productos que no cumplen con las normativas de bienestar animal.

Este cambio en la legislación refleja una evolución en la percepción social sobre el trato a los animales en la industria alimentaria, mostrando una creciente sensibilidad hacia el sufrimiento de los seres sintientes. La prohibición de cocer vivos crustáceos es un paso importante, aunque las reacciones y las implicaciones de esta medida continuarán generando debate en el ámbito político y social del Reino Unido.