Los datos recientes sobre la gestión de patrimonios indican un cambio significativo en las carteras de inversión de los grandes patrimonios y offices familiares, que están aumentando su exposición a activos no cotizados. Según varios informes, estos inversores están reconociendo las ventajas de los mercados privados, que incluyen la descorrelación con los mercados bursátiles, la protección frente a la inflación y una menor volatilidad.
La tendencia hacia los activos no cotizados
De acuerdo con Jesús Amador, responsable de asesoramiento independiente de banca patrimonial de Bankinter, “incorporar activos privados de buenos gestores mejora la frontera eficiente de las carteras y su perfil de rentabilidad y riesgo a medio plazo”. Las cifras hablan por sí solas: los inversores están considerando destinar entre un 15% y un 20% de sus carteras a activos privados, un aumento notable respecto al 5% o 10% que se estimaba antes de la pandemia.
La aceleración de esta tendencia ha sido observada por José de Alarcón, director comercial de Andbank España, quien señala que “en los últimos meses hemos visto una especial aceleración de esta tendencia”. La diversificación es clave, y actualmente se observa un aumento en la inversión en deuda privada e infraestructuras.
La evolución del mercado inmobiliario y sus oportunidades
José Manuel Villamor, director del departamento de Wealth Management de A&G, resalta que “la desintermediación llegó hace tiempo para quedarse”, lo que ha permitido una mayor variedad de productos y un incremento en el interés por el sector inmobiliario. Esta área ha ganado protagonismo, con un sesgo fuerte hacia la inversión en bienes raíces, que actualmente representa un 24% de las carteras de oficinas familiares, superior al 18% de otros grupos europeos.
La situación del mercado inmobiliario ha llevado a muchos inversores a buscar oportunidades en este campo. Según Marta Campello, socia y gestora de Abante, “el mercado inmobiliario está viviendo un cierto boom y parece que nadie se quiere quedar fuera”.
Por su parte, BBVA ha observado un cambio claro en la asignación de activos de los grandes patrimonios españoles en los últimos 24 meses, marcado por tres tendencias principales: mayor disciplina en la preservación de capital, recuperación del interés por la renta fija y la búsqueda de diversificación real a través de activos alternativos. La directora de asesoramiento y altos patrimonios de BBVA Banca Privada en España, Belén García-Moya, explica que este tipo de clientes ha reequilibrado sus carteras incorporando mayor peso en deuda pública y bonos de alta calidad.
El informe anual de Barclays Private Bank sobre mercados privados revela que el 79% de los inversores de alto patrimonio tiene intención de aumentar sus carteras en activos de capital privado, deuda privada, infraestructura, bienes raíces y capital riesgo, un aumento respecto al 73% en 2024. Además, casi la mitad de quienes no han invertido aún afirman tener la intención de acceder a este mercado.
Finalmente, García-Moya señala que, aunque la sostenibilidad no es tan mediática como hace unos años, sigue integrándose de manera natural en las carteras, priorizando fondos con métricas robustas y procesos claros, lo que demuestra una creciente conciencia de los inversores sobre la importancia de la sostenibilidad en sus decisiones de inversión.
