León XIV destaca la Navidad como liberación del hombre

En la Vigilia de Navidad, celebrada el 24 de diciembre de 2025 en la basílica de San Pedro, el Papa León XIV pronunció una emotiva homilía centrada en el significado de la Navidad y su relevancia en el contexto actual. Al dirigirse a los fieles de todo el mundo, el Pontífice subrayó que esta festividad no es solo un recuerdo de un acontecimiento del pasado, sino una invitación a permitir que Cristo renazca en el corazón de cada persona.

Recuperando el horario nocturno que había sido modificado durante la pandemia, León XIV instó a los asistentes a mirar hacia el humilde establo, recordando que el Salvador no está en las alturas, sino al alcance de la humanidad. Este mensaje marcó un cambio notable respecto a las celebraciones navideñas de sus predecesores, manteniendo, sin embargo, la esencia de la esperanza y la paz que trae el nacimiento de Jesús.

Un mensaje de amor y dignidad

Durante su homilía, el Papa citó a Benedicto XVI para enfatizar que si no hay espacio para el hombre, no hay espacio para Dios. «En la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro», afirmó. Esta declaración resonó fuertemente en un momento en que la economía global parece tratar a las personas como mercancías, en contraste con el mensaje divino que afirma la «dignidad infinita de cada persona».

León XIV abordó la «economía distorsionada» que prevalece en el mundo actual, donde el ser humano busca dominar y jugar a ser Dios. En este sentido, el Santo Padre propuso una reflexión profunda: «Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud». Este planteamiento invita a los fieles a entender la Navidad no como un mero concepto teórico, sino como una «historia de amor que nos involucra a todos».

Una Navidad de paz y esperanza

En su discurso, el Papa León XIV también hizo un llamado a la paz, deseando que esta Navidad fuera un momento de 24 horas de tranquilidad en todo el mundo. «Ojalá nos escuchen», instó, recordando que la alegría navideña surge del conocimiento de que Dios se ha hecho uno de nosotros para liberarnos de cualquier forma de esclavitud. Así, los fieles fueron alentados a convertirse en mensajeros de este regalo divino.

El Papa concluyó su homilía destacando que, a pesar de la violencia y la opresión que asolan el mundo, la respuesta de Dios es una «suave luz que ilumina con la salvación a todos los hijos de este mundo». Esta Navidad, León XIV nos recuerda que para encontrar al Salvador, no debemos mirar hacia arriba, sino «contemplar hacia abajo», donde la omnipotencia divina se manifiesta en la «impotencia de un recién nacido».