Las autoridades de Tailandia han evacuado a más de 100.000 personas debido a los enfrentamientos que estallaron la víspera en la frontera con Camboya. Estos disturbios han dejado un saldo de 14 muertos y varias decenas de heridos, lo que ha llevado al Ministerio del Interior tailandés a describir la situación como un «desastre» derivado de «acciones armadas ilegales por parte de Camboya».
En total, 100.672 desplazados han sido reubicados en 295 refugios temporales en las provincias fronterizas de Surin, Sisaket, Buriram y Ubon Ratchathani. Ante el aumento de la violencia, varias escuelas se han visto obligadas a cerrar en áreas de riesgo, y algunos centros de salud de la zona funcionan como hospitales de campaña para atender a los heridos.
El Ministerio de Salud tailandés ha elevado el balance de víctimas a 14 muertos, entre ellos, un militar. Las hostilidades se iniciaron el jueves, cuando las fuerzas armadas de Bangkok y Nom Pen se acusaron mutuamente de provocar el conflicto, que ha incluido ataques en al menos seis puntos distintos de las mencionadas provincias.
Reacciones de Tailandia y Camboya
En respuesta a la escalada del conflicto, Bangkok lanzó ofensivas aéreas utilizando cazas F-16 contra objetivos militares en Nom Pen. Por su parte, Camboya no ha confirmado ataques específicos, pero ha declarado que ha ejercido su «derecho soberano y territorial para defenderse» de lo que califica como «brutal agresión militar» por parte de Tailandia.
Este recrudecimiento de la histórica disputa territorial entre ambos países se intensificó en mayo, tras la muerte de un soldado camboyano en un intercambio de disparos. En un movimiento diplomático significativo, Tailandia ha retirado a su embajador en Camboya y ha expulsado al embajador camboyano en Bangkok. Ante la gravedad de la situación, Nom Pen ha solicitado una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar los enfrentamientos.
La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de esta crisis, que no solo afecta a la seguridad regional, sino que también plantea serias preocupaciones humanitarias debido al número elevado de evacuados y heridos. Con la situación aún en evolución, las autoridades tailandesas siguen evaluando la respuesta necesaria para garantizar la seguridad de los ciudadanos en las áreas afectadas.
