La Ruta Barroca celebra 60 años de historia junto al lago Constanza

La Ruta Barroca, uno de los recorridos turísticos y culturales más antiguos de Alemania, se extiende a lo largo de 860 kilómetros y se divide en cuatro trayectos que incluyen más de 50 localizaciones barrocas. Este itinerario, que atraviesa la pintoresca región de Alta Suabia-Algovia, ofrece una experiencia visual inigualable, donde los viajeros pueden disfrutar de monasterios, iglesias ornamentadas, encantadores palacios, castillos y abadías. En 2026, la Ruta Barroca celebrará su sexagésimo aniversario con una renovada energía y un deseo de ser aún más conocida por el público.

Paradas destacadas en la Ruta Barroca

Uno de los puntos más emblemáticos de la ruta es la Basílica Weingarten, que alberga obras maestras artísticas. Este impresionante edificio destaca por sus estucos filigranados y el histórico órgano Gabler de 1750, el cual cuenta con 66 registros y es capaz de interpretar melodías como el canto del cuco. Además, la basílica protege un relicario de la Santa Sangre, que el día siguiente de la Ascensión es transportado por casi 3 000 jinetes a través de la ciudad y el campo, lo que convierte esta celebración en un espectáculo único.

Continuando el recorrido, se cruza el agua del lago Constanza para llegar a la Isla de Mainau. Este lugar, conocido como la «Isla de las Flores», ofrece una experiencia múltiple que incluye un parque con árboles centenarios, un espléndido castillo barroco y una iglesia. La isla está repleta de plantas perennes, árboles, arbustos y flores que florecen en todas las estaciones, creando un entorno natural fascinante.

El Nuevo Palacio de Meersburg, construido en 1710, se erige sobre viñedos y brinda vistas espectaculares del lago. Este palacio, residencia de los príncipes-obispos de Constanza, impresiona por su escalera adornada con estatuas y la pintura del techo. Los visitantes pueden explorar sus cuartos privados, aposentos de estado y el Salón de los Espejos, donde se puede vislumbrar la opulenta existencia de los príncipes-obispos durante el siglo XVIII. En el jardín diseñado por Christoph Gessinger en 1712, se puede disfrutar de una panorámica hipnotizante sobre el agua y la cordillera alpina.

Castillos y jardines en la ruta

Otro importante destino es el Castillo de Kisslegg, que cuenta con un jardín inglés que se extiende a lo largo de ocho hectáreas. En este lugar, el palacio, el ayuntamiento y una histórica granja en la Walserhaus se suman a la belleza arquitectónica del entorno. Para llegar, lo más recomendable es utilizar el tren y caminar por senderos sinuosos que están salpicados de estanques, prados y árboles antiguos.

El Castillo de Tettnang ofrece impresionantes vistas al lago Constanza. Su predecesor, el Palacio Viejo de 1667, no cumplía con los nuevos estándares barrocos, por lo que el conde Anton III von Montfort decidió construir un nuevo castillo en una ubicación privilegiada. La edificación se llevó a cabo de manera gradual desde 1712 y es simétrica, con cuatro alas y torres cuadradas en las esquinas. Sin embargo, el proyecto estuvo a punto de llevar a la ruina al conde, ya que tras quince años de trabajo, en 1753, el palacio sufrió un incendio devastador.

Fue el conde Francisco Javier quien, en el siglo XVIII, encargó a renombrados artistas locales la reconstrucción del castillo. Joseph Anton Feuchtmayer decoró las estancias con yeserías exquisitas, mientras que Joseph Johann Kauffmann añadió paisajes a través de sus óleos, y su hija Angelika se hizo famosa por sus retratos familiares. Curiosamente, las opulentas estancias, incluidos los aposentos privados de los condes y la capilla del palacio, reflejan la ironía de los condes de Montfort. Entre las creaciones más originales se encuentran el Grünes Kabinett (sala verde) y el Vagantenkabinett (sala de los vagabundos), que muestran representaciones de artesanos y artistas itinerantes. Hoy en día, estos espléndidos interiores confieren al Palacio Nuevo su significado artístico y atracción turística.

La Ruta Barroca no solo es un recorrido a través de la historia y el arte, sino también una invitación a explorar la belleza natural de la región, haciendo de este viaje una experiencia inolvidable para todos los amantes de la cultura y el paisaje.