Las ciudades más infieles de España y el auge de los ‘cuernos digitales’

En un contexto donde el verano aún ilumina las playas españolas, un fenómeno inquietante se ha afianzado en el ámbito de las relaciones de pareja. Según el estudio ‘Infidelity Rates by Country 2025’ de World Population Review, España ocupa el octavo puesto a nivel mundial en cuanto a la incidencia y aceptación de la infidelidad. Este fenómeno se ha visto potenciado por el auge de las aplicaciones de citas y la transformación de los valores afectivo-sexuales, lo que plantea preguntas sobre el futuro de la monogamia en el país.

El informe revela que, a partir de 2025, España se ha consolidado como uno de los países más permisivos con respecto a la infidelidad, una tendencia que ya se vislumbraba en 2019, cuando el ‘Estudio Europeo de Valores’ de la Fundación BBVA posicionaba a España como el segundo país europeo con mayor aceptación de este comportamiento, solo superado por Italia. La infidelidad ya no se limita a encuentros físicos, sino que se extiende a lo digital, lo que ha llevado a un cambio cultural significativo en la percepción del amor y la fidelidad.

Transformación de las relaciones en la era digital

Con una penetración de internet del 96,4% y más de 39 millones de usuarios activos en redes sociales, España está viviendo una hiperconectividad que ha revolucionado la forma de relacionarse. Las redes sociales y las aplicaciones de citas se han convertido en herramientas clave no solo para socializar, sino también para establecer nuevas dinámicas de relación. Según la psicóloga clínica y autora Lara Ferreiro, “la infidelidad ya no se vive con la misma culpa. Después de la pandemia, hemos entrado en una era hedonista: ‘quiero todo y lo quiero ahora’”.

Ferreiro señala que el contexto actual, caracterizado por la ansiedad social y la incertidumbre, ha incrementado la urgencia por vivir experiencias intensas. Cada vez más personas buscan relaciones abiertas o no monógamas, algo que era impensable hace una década. Esta tendencia se refleja en la creciente normalización de la no-monogamia, con muchos usuarios de aplicaciones de citas que expresan explícitamente su interés en este tipo de vínculos.

Redefiniendo la infidelidad

Los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirman una expansión radical del concepto de infidelidad. Un 76,3% de los españoles considera infidelidad mantener relaciones sexuales virtuales sin contacto físico, mientras que un 64,5% incluye conversaciones subidas de tono por redes sociales o mensajería. Este fenómeno es particularmente marcado entre los jóvenes de 18 a 24 años, donde la percepción de ‘cuernos digitales’ es más fuerte.

Ferreiro añade que muchas mujeres prefieren que sus parejas mantengan relaciones físicas con otras personas antes que se enamoren de alguien más: “La infidelidad emocional es más difícil de restaurar que la física”. Este cambio de percepción está alineado con la clasificación de la infidelidad actual en tres tipos: el infiel viajero, el infiel digital y el infiel urbanita, cada uno con características distintivas que reflejan las nuevas dinámicas de relación.

El informe revela que el 52% de los usuarios de aplicaciones de citas ya tienen pareja, lo que sugiere que estas plataformas no solo son utilizadas para encontrar pareja, sino también para mantener relaciones paralelas. Según Ferreiro, “solo el 3% de los mamíferos son monógamos por naturaleza”, lo que indica una tendencia cultural hacia relaciones más abiertas.

La digitalización ha permitido a las personas explorar nuevas formas de vinculación, lo que, a su vez, genera una ansiedad constante: “Todo el mundo parece tener a alguien más en su radar. Esa exposición permanente a la oferta digital hace que la exclusividad parezca obsoleta”.

En cuanto a las rupturas, en 2024 se registraron 82 991 divorcios en España, un 8,2% más que el año anterior. Por primera vez, la custodia compartida ha superado a la custodia materna, lo que sugiere una transformación en el modelo familiar tradicional.

La nueva generación de jóvenes, según Ferreiro, no busca atarse a relaciones monógamas: “Representan una visión del amor mucho más fluida. Saben separar sexo de afecto y muchos renuncian a la exclusividad como ideal”. Esta dinámica refleja una evolución en la percepción del amor y la estabilidad, donde la felicidad se convierte en el verdadero objetivo de las relaciones.

La transformación de las relaciones en España está impulsada por la digitalización, el hedonismo pospandemia y la emergencia de nuevas formas de amar. En este contexto, las normas relacionales son cada vez más flexibles y negociables, lo que invita a una reflexión profunda sobre lo que significa amar en la actualidad. Como indica Ferreiro, “el éxito en pareja ya no se mide por la duración, sino por la felicidad”.