La comodidad limita el crecimiento cerebral, advierte un neurólogo

El neurocientífico Baibing Chen ha alertado sobre los efectos negativos de vivir de manera cómoda y rutinaria, afirmando que “si siempre juegas sobre seguro en la vida, tu cerebro aprende a quedarse pequeño”. Esta reflexión se enmarca en el estudio de la neurociencia sobre cómo nuestros hábitos diarios influyen en el funcionamiento cerebral y en la capacidad de adaptación a los cambios.

Según Bruno Ribeiro, neuropsicólogo, el aburrimiento puede ser una herramienta poderosa para el entrenamiento del cerebro. Por su parte, Begoña del Campo añade que el 95% de nuestras decisiones se toman desde un plano cerebral inconsciente, lo que pone de manifiesto la importancia de la toma de riesgos para fomentar el crecimiento personal y cognitivo.

El impacto de la rutina en el cerebro

Chen explica que cuando una persona se aferra a conductas conocidas y repetitivas, el cerebro se adapta a un patrón predecible. “Cuando solo haces lo que te resulta cómodo, el sistema de predicción de tu cerebro se repite, se activan las mismas redes y tu sistema de dopamina se mantiene estable”, apunta el neurólogo. Esta estabilidad aparente, sin embargo, tiene un coste oculto: el cerebro no enfrenta retos y, por ende, no puede crecer.

La falta de estímulos nuevos refuerza conexiones neuronales que limitan la creatividad y la capacidad de resolución de problemas. En contraste, al introducir pequeñas dosis de riesgo controlado, se activan mecanismos cerebrales diferentes. “Cuando te arriesgas a expresar una idea nueva o a intentar algo que parece estar más allá de tus capacidades actuales, tu dopamina aumenta y tu corteza prefrontal se activa más”, detalla Chen. Esto no solo refuerza habilidades como la planificación y la toma de decisiones, sino que también ayuda a salir de un estado mental de piloto automático.

Transformaciones internas a través del riesgo controlado

Desde la práctica clínica, Chen observa que estos principios se manifiestan con frecuencia. “En neurología vemos ejemplos de esto todo el tiempo”, indica, aludiendo a casos de pacientes que, al esforzarse más allá de su zona de confort, estimulan circuitos cerebrales que favorecen mejores recuperaciones funcionales. Si una persona se aferra a la misma rutina, su cerebro se conecta para mantener la uniformidad con el tiempo, limitando así su potencial.

Sin embargo, basta un pequeño cambio para iniciar transformaciones internas. Actividades simples como apuntarse a un nuevo curso, presentar una idea innovadora o iniciar un proyecto pendiente pueden marcar la diferencia. “Tu motivación aumenta, tu creatividad mejora y las oportunidades se vuelven más visibles”, afirma Chen, ya que el sistema nervioso deja de filtrar la realidad exclusivamente desde la seguridad.

El especialista aclara que su mensaje no implica asumir riesgos extremos ni realizar acciones perjudiciales. “No se trata de infringir la ley ni de hacer nada arriesgado, perjudicial o ilegal”, puntualiza. La clave es cuestionar expectativas rígidas y normas internas que limitan el crecimiento personal, avanzando de forma progresiva. “No es necesario ser imprudente para crecer; solo tienes que ir un poco más allá de lo que te resulta familiar”, concluye Chen.