La variabilidad individual, clave para la conservación de la biodiversidad

Un estudio internacional liderado por la Estación Biológica de Doñana del CSIC ha puesto de manifiesto la importancia de considerar la variabilidad individual en los organismos para predecir cómo la biodiversidad responderá al cambio global. Esta investigación, publicada en Ecological Monographs, desafía el enfoque tradicional que prioriza las especies como unidad básica de análisis en ecología.

Históricamente, la ecología ha centrado su atención en las especies, lo que ha facilitado la gestión y el análisis de datos. No obstante, este enfoque ha limitado la comprensión de la verdadera diversidad de interacciones entre los organismos y sus consecuencias. El nuevo estudio cambia esta perspectiva al situar a los individuos en el centro del análisis, mostrando que pequeñas diferencias en su forma de interactuar pueden influir de manera decisiva en la persistencia de las comunidades ecológicas ante cambios ambientales.

Un nuevo enfoque para la estabilidad de los ecosistemas

La investigación también involucró a la Universidad de Canterbury de Nueva Zelanda y al Instituto Leibniz-IGB de Berlín. El equipo desarrolló un marco matemático que integra las variaciones individuales dentro del concepto de estabilidad estructural, que refleja la capacidad de un ecosistema para mantener su estructura y funcionamiento a lo largo del tiempo, a pesar de las perturbaciones externas.

El modelo se aplicó a datos de campo recopilados en los matorrales mediterráneos del Parque Nacional de Doñana. Durante una temporada de floración, se registraron miles de visitas de polinizadores a diversas especies de plantas. Según Blanca Arroyo-Correa, investigadora de la Estación Biológica de Doñana, «descubrimos que las especies de plantas estaban compuestas, en realidad, por individuos con una gran variación en su grado de especialización respecto a los distintos polinizadores». Algunas plantas atraían solo a unas pocas especies de polinizadores, mientras que otras eran mucho más generalistas.

Los hallazgos sugieren que la coexistencia de individuos especialistas y generalistas dentro de las poblaciones proporciona una mayor estabilidad para la persistencia de comunidades mutualistas diversas. Pedro Jordano, coautor del estudio, advierte que «ignorar la variación entre individuos puede conducir a conclusiones erróneas sobre la estabilidad de los sistemas ecológicos». Este enfoque mejora la capacidad de predecir las respuestas de las poblaciones ante cambios ambientales.

Implicaciones para la conservación y restauración de ecosistemas

A medida que el cambio climático, la pérdida de hábitat y otras degradaciones ambientales amenazan la diversidad dentro de las especies, las poblaciones pueden perder esa variabilidad individual esencial que actúa como defensa contra la extinción. El estudio proporciona pautas valiosas para la restauración de ecosistemas, como priorizar la diversidad de individuos en las plantaciones y evitar la homogenización de los ejemplares.

Según Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana y coautor del artículo, «las estrategias de conservación a menudo se centran en proteger a las especies como unidades completas». Sin embargo, subraya que «es fundamental también preservar la variación individual, ya que es lo que permite a las especies persistir en comunidades ecológicas diversas».

Este estudio no solo aporta una nueva herramienta para predecir la respuesta comunitaria ante alteraciones ambientales, sino que también ofrece perspectivas esenciales para la gestión de ecosistemas en un contexto de acelerado cambio global.