El Gobierno de Colombia ha decidido desplegar un total de 30.000 soldados a lo largo de la extensa frontera de 2.219 kilómetros que comparte con Venezuela. Esta medida busca garantizar la seguridad nacional tras la reciente operación militar de Estados Unidos en el país vecino, que culminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York. La información fue proporcionada por Angie Rodríguez, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), durante una rueda de prensa celebrada en Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander.
Rodríguez afirmó que el despliegue militar se centrará en las zonas críticas de la frontera y se llevará a cabo bajo un esquema de respuesta integral que involucra a diversas entidades del Estado colombiano. «El Gobierno nacional ha dispuesto un despliegue de 30.000 soldados en la frontera con Venezuela», indicó, al tiempo que leía las conclusiones de la reunión del puesto de mando unificado (PMU) establecido para abordar la situación actual.
Situación de alta tensión en la frontera
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, quien también participó en la rueda de prensa, destacó que la situación en la frontera es de alta tensión debido a la presencia de varios grupos armados ilegales, como la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estos grupos podrían intentar aprovechar la inestabilidad en Venezuela para llevar a cabo ataques en territorio colombiano. Según el ministro, el amplio despliegue militar permitirá «dar una respuesta articulada frente a las amenazas que hay en la región, principalmente el cartel del ELN y el Tren de Aragua», ambos considerados por Estados Unidos como organizaciones terroristas extranjeras.
La militarización de la frontera responde a las persistentes amenazas contra el Estado colombiano, que están relacionadas con el crimen organizado transnacional. «La amenaza de Colombia no son las naciones, es el crimen transnacional que intenta llevar ese veneno a los países consumidores y desestabilizar la región», expresó Sánchez.
Un esfuerzo integral de seguridad
El ministro añadió que la movilización de los 30.000 soldados implica un esfuerzo no solo terrestre, sino que también se han desplegado capacidades aéreas, fluviales y marítimas para reforzar la seguridad en la frontera. Esta frontera, que abarca desde el Caribe hasta la Amazonía, incluye amplias zonas despobladas que pueden ser utilizadas para actividades ilegales. «Esto está articulado con los cinco PMU que también se han activado a nivel regional», explicó Sánchez, haciendo referencia a los departamentos fronterizos de La Guajira, Cesar, Norte de Santander, Arauca y Vichada.
Con esta decisión, el Gobierno colombiano busca no solo fortalecer la seguridad nacional, sino también enviar un mensaje claro de que está preparado para enfrentar cualquier desafío que surja en su frontera con Venezuela, en un contexto de creciente inestabilidad política en el país vecino.
