Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y del Instituto Gladstone han realizado un descubrimiento significativo al identificar que ciertos fármacos oncológicos aprobados podrían ser efectivos para contrarrestar los efectos del Alzheimer. Según los resultados de su estudio, publicados en la revista Cell, estos fármacos no solo podrían frenar el avance de la enfermedad, sino incluso revertir algunas de sus consecuencias.
Un análisis profundo de la expresión genética
La investigación se centró en cómo el Alzheimer afecta la expresión genética en células cerebrales humanas. Los científicos analizaron cómo ciertos medicamentos autorizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) generaban patrones de expresión genética que contrarrestaban los efectos de la enfermedad. En particular, se enfocaron en compuestos que pudieran restaurar la función de neuronas y células gliales, que están dañadas en los pacientes con Alzheimer.
El siguiente paso del equipo fue revisar millones de registros clínicos electrónicos. A través de esta revisión, descubrieron que los pacientes que recibían tratamientos para otras patologías tenían una menor incidencia de Alzheimer a lo largo del tiempo. Esta correlación llevó a los investigadores a experimentar con una combinación de dos fármacos contra el cáncer en un modelo murino de Alzheimer.
Resultados esperanzadores en modelos murinos
Los resultados de estas pruebas fueron prometedores: los ratones tratados mostraron una menor degeneración cerebral y mejoraron su capacidad de recordar. La doctora Marina Sirota, directora interina del Instituto de Ciencias de la Salud Computacional Bakar de la UCSF, destacó el potencial de su enfoque, señalando que «nuestras herramientas computacionales abrieron la posibilidad de abordar esta complejidad directamente».
Por su parte, el doctor Yadong Huang, director del Centro para el Avance Traslacional en Gladstone, afirmó que «el Alzheimer probablemente sea el resultado de numerosas alteraciones en muchos genes y proteínas». Esta complejidad representa un reto considerable para la farmacología tradicional, que suele enfocarse en un único gen o proteína.
Para validar su hipótesis, los investigadores analizaron datos de tres estudios independientes sobre cerebros de personas fallecidas, tanto con Alzheimer como sin él. A partir de estas muestras, elaboraron lo que denominaron firmas de expresión genética específicas de la enfermedad. Posteriormente, compararon estas firmas con los datos del Mapa de Conectividad, una base de datos que recoge el efecto de miles de fármacos sobre la expresión genética en células humanas.
De un total de 1 300 medicamentos analizados, 86 demostraron ser capaces de revertir los patrones genéticos del Alzheimer en un tipo celular, y 25 en varios tipos. Solo diez de ellos contaban con la aprobación de la FDA para su uso clínico. Utilizando un modelo murino con Alzheimer avanzado, caracterizado por múltiples mutaciones, los científicos observaron que la combinación de ambos fármacos no solo redujo los depósitos tóxicos de proteínas y la degeneración cerebral, sino que también normalizó los patrones de expresión genética alterados.
Los investigadores concluyen que si fuentes de datos independientes guían hacia las mismas vías y los mismos fármacos, y luego resuelven el Alzheimer en un modelo genético, «quizás estemos en el camino correcto». Este avance abre nuevas esperanzas en la lucha contra una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
