España se sitúa séptima en el mundo en competitividad en IA

España ha finalizado el año 2025 como el séptimo país del mundo en competitividad en inteligencia artificial (IA), según un índice elaborado por la Universidad de Stanford. Este reconocimiento es notable, considerando que el país no suele destacar en muchas áreas a nivel mundial. La clasificación no se basa únicamente en el volumen de investigación o patentes, sino que evalúa 42 indicadores distribuidos en ocho pilares, incluyendo la producción científica, la inversión y la atracción de talento.

Con una puntuación de 16,37, España se posiciona por delante de economías tecnológicamente relevantes como Japón, Francia, Canadá y Alemania. Además, solo es superada en Europa por el Reino Unido, que tiene una puntuación de 16,64. A pesar de estos resultados positivos, la realidad de la competitividad en IA en Europa es preocupante, ya que de los diez primeros países del mundo solo hay dos en el continente.

Desarrollo y gobernanza de la IA en España

El informe también destaca el rendimiento de España en el área de política y gobernanza, un aspecto crucial para el desarrollo sostenible de la IA. En el año 2024, España lideró el mundo en el número de menciones a la inteligencia artificial en procesos legislativos, con más de 300 intervenciones en parlamentos y asambleas. Este dato refleja un alto nivel de atención política y una madurez institucional para integrar la IA como tema central de la agenda pública.

Desde 2016 hasta 2024, se registraron más de 1.200 menciones a la IA en debates legislativos, lo que refuerza la importancia que se le otorga a esta tecnología en el marco normativo del país. Además, el informe de Stanford subraya que España está entre los países europeos con mayor inversión pública en IA, evidenciando un compromiso del sector público más allá de las palabras, traducido en recursos financieros y proyectos de impacto.

Retos y oportunidades para el futuro

A pesar de estos logros, la competitividad en IA no se mide solo por rankings y menciones en parlamentos. Es fundamental que los gobiernos y las administraciones públicas modernicen sus estructuras internas para adoptar eficazmente la IA. Esto no es solo un capricho técnico; es una condición necesaria para ser competitivos a nivel nacional. La implementación de IA en la administración pública puede mejorar la eficiencia de los servicios, la transparencia administrativa y la atención al ciudadano.

Para que España aproveche su impulso actual en IA y lo traduzca en un impacto real sobre la productividad y la calidad de vida de sus ciudadanos, es crucial facilitar la interoperabilidad de sistemas, mejorar la gestión de datos y fortalecer la formación en competencias digitales entre los empleados públicos. Al mismo tiempo, la inversión gubernamental en IA debe ir acompañada de una visión estratégica que fomente la colaboración entre universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas.

La competitividad de España en IA es un resultado de esfuerzos sostenidos tanto en el sector público como en el privado, orientados a integrar esta tecnología en todos los aspectos de la vida institucional, económica y social. Aunque aún queda camino por recorrer, alcanzar la séptima posición en el ámbito de la inteligencia artificial es un indicativo del potencial que tiene España para ser un líder en esta tecnología transformadora.

Como señala Alicia Richart, socia de IBM Consulting, la modernización de la administración pública y la integración de la IA son pasos esenciales para afrontar los desafíos del futuro y consolidar la competitividad del país en un mercado global.