Un grupo de científicos y académicos aglutinados en la Asociación de Realistas Climáticos (ARC) ha declarado que el año 2025 representa un cambio significativo en el discurso sobre el cambio climático, sugiriendo que podría marcar el fin de lo que denominan «histeria climática». Esta afirmación se basa en un informe emitido por cinco organizaciones estadounidenses relacionadas con la energía y el clima, titulado 2025: Climate Hysteria’s Surprising Tipping Point, que vincula el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca con este nuevo enfoque.
Según la ARC, el origen del «alarmismo climático» se encuentra en las declaraciones de James Hansen, exjefe de clima de la NASA, quien en un discurso ante el Senado en junio de 1988 lanzó la alarma sobre el calentamiento global. Desde entonces, los llamados «radicales climáticos» han promovido la idea de puntos de inflexión climáticos para asustar al público respecto a las emisiones de combustibles fósiles. Sin embargo, los realistas climáticos sostienen que 2025 ha sido un «punto de inflexión inesperado» hacia un realismo más matizado.
Un cambio en la narrativa climática
Un hito significativo en este contexto fue la publicación por parte del Departamento de la Administración de Donald Trump de un informe titulado Una revisión crítica de los impactos de las emisiones de gases de efecto invernadero en el clima de Estados Unidos. Este documento cuestionó por primera vez la existencia de una crisis climática y las medidas propuestas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros países para combatirla. Este informe, considerado por la ARC como un cambio fundamental, se suma a otros ejemplos de transformaciones en el discurso mediático y entre activistas climáticos durante el año 2025.
Entre los casos destacados, se menciona la retractación de Bill Gates, quien anteriormente había sostenido que las emisiones de gases de efecto invernadero tienen un potencial catastrófico, y la afirmación de la consultora McKinsey de que los combustibles fósiles seguirán dominando el consumo energético mundial más allá de 2050. También se ha observado un cambio en el enfoque informativo de los medios de comunicación, que han comenzado a reportar con mayor escepticismo sobre el alarmismo climático.
Un futuro optimista para el realismo climático
Otro cambio notable ocurrió en el estado de Nueva York, donde la gobernadora Kathy Hochul declaró que se debe «gobernar con realismo» en cuestiones de cambio climático y asequibilidad energética. Además, el documento de la conferencia climática COP-30 de la ONU no mencionó los combustibles fósiles, lo que también se considera un giro importante en la narrativa.
Los realistas climáticos son optimistas respecto a lo que traerá el año 2026. En su comunicado, citan al analista jefe de datos de la CNN, Harry Enten, quien dijo: «¿Temen los estadounidenses el cambio climático? Y la respuesta es: los estadounidenses no temen el cambio climático». Este sentimiento sugiere que los activistas climáticos no han logrado convencer al público estadounidense de la gravedad de la situación.
Las entidades que respaldan este informe, incluidas Heartland y CFACT, son conocidas por su escepticismo respecto al consenso científico mayoritario sobre el cambio climático antropogénico y critican las políticas de transición energética rápida hacia fuentes renovables. La ARC, formada tras la trágica riada en Valencia, busca combatir el «alarmismo climático» y educar sobre un enfoque más equilibrado respecto al cambio climático.
En resumen, el año 2025 se presenta como un punto de inflexión en la conversación sobre el cambio climático, según la ARC, que espera que este nuevo enfoque se consolide en los años venideros.
