Investigadores de la Universidad de Duke han descubierto un enfoque innovador para tratar el dolor neuropático mediante la inserción de mitocondrias sanas en las células nerviosas afectadas. Este avance, publicado el 8 de enero de 2024 en la revista Nature, ofrece una nueva esperanza para millones de personas que sufren de neuropatía diabética o dolor nervioso como resultado de la quimioterapia.
El dolor neuropático puede ser devastador; incluso un roce ligero puede resultar intolerable para quienes lo padecen. Según los científicos, este dolor se debe a que las células nerviosas dañadas no reciben suficiente energía, ya que sus mitocondrias, responsables de producirla, no funcionan correctamente. El estudio realizado por la Facultad de Medicina de Duke sugiere que la reposición de mitocondrias puede reducir significativamente el dolor asociado a estas condiciones, proporcionando alivio que en algunos casos puede durar hasta 48 horas.
Un enfoque revolucionario para el tratamiento del dolor
El doctor Ru-Rong Ji, director del Centro de Medicina Traslacional del Dolor en Duke, afirma que «al inyectar mitocondrias nuevas a los nervios dañados, o al ayudarlos a producir más, podemos reducir la inflamación y favorecer la curación». Este enfoque no solo busca enmascarar los síntomas, sino que se propone atacar la raíz del problema: restablecer el flujo de energía que mantiene las células nerviosas sanas.
Los hallazgos del equipo se apoyan en el creciente reconocimiento de que las células pueden intercambiar mitocondrias, un proceso que puede tener implicaciones en diversas afecciones, incluyendo la obesidad y el cáncer. El estudio también destaca un papel crucial de las células gliales satélites, que parecen actuar como transportadoras de mitocondrias a las neuronas sensoriales a través de unos canales diminutos conocidos como nanotubos tunelizadores.
Resultados prometedores en modelos experimentales
Cuando la transferencia de mitocondrias se ve alterada, se produce una degeneración de las fibras nerviosas, lo que causa dolor y otros síntomas como hormigueo y entumecimiento, especialmente en las extremidades. Según Ji, «al compartir las reservas de energía, las células gliales satélites pueden ayudar a mantener a las neuronas alejadas del dolor». En experimentos con ratones, se observó una disminución de hasta el 50% en los comportamientos relacionados con el dolor cuando se incrementó esta transferencia de energía.
Además, se probó un método directo de tratamiento en el que se inyectaron mitocondrias aisladas, tanto de humanos como de ratones, en los ganglios de la raíz dorsal. Los resultados fueron similares, pero se observó que las mitocondrias del donante deben ser sanas para que el tratamiento sea efectivo; las muestras de personas con diabetes no mostraron ningún efecto positivo.
El equipo de investigación también identificó una proteína, MYO10, como esencial para la formación de los nanotubos que facilitan la transferencia mitocondrial. Aunque el estudio abre la puerta a nuevas posibilidades en el tratamiento del dolor crónico, se necesita realizar más investigaciones, incluidas imágenes de alta resolución, para entender con precisión cómo estos nanotubos transportan mitocondrias al tejido nervioso vivo.
En conclusión, este enfoque innovador no solo proporciona una nueva vía para el tratamiento del dolor neuropático, sino que también destaca un sistema de comunicación previamente inexplorado entre las células nerviosas y gliales, lo que podría cambiar la forma en que se aborda el dolor crónico en el futuro.
