Durante el año 2025, la ciencia canaria ha desempeñado un papel fundamental en la comprensión de diversos fenómenos y en la promoción de nuevas oportunidades para un territorio caracterizado por sus recursos únicos, pero limitados. Las investigaciones llevadas a cabo en las Islas han brindado respuestas sobre el impacto del cambio climático en el entorno marino, terrestre y atmosférico, posicionando a Canarias como un centro internacional de investigación.
Preparación ante posibles crisis volcánicas
El año estuvo marcado por la actividad volcánica, especialmente en Tenerife, donde se registraron pequeños enjambres sísmicos y temblores que, aunque apenas perceptibles, generaron inquietud. Ante la ligera deformación detectada en el entorno del Teide, el Gobierno de Canarias implementó un simulacro de evacuación en septiembre, convirtiendo a Garachico en un laboratorio para la Protección Civil y científicos. Este evento histórico marcó un avance en la preparación de la población frente a posibles emergencias volcánicas.
La consejera de Ciencia, Migdalia Machín, destacó la importancia de crear conciencia y formación en la ciudadanía para gestionar adecuadamente cualquier eventualidad relacionada con la actividad volcánica.
Avances legislativos y descubrimientos ambientales
Uno de los hitos más relevantes del año fue la tramitación de la nueva Ley de Ciencia para Canarias, que sustituirá a la vigente desde 2001. Aunque el texto ha suscitado controversia por errores y la falta de consulta con las universidades, se encuentra actualmente en periodo de enmiendas, con la consejera abierta a mejorar el documento. La ley tiene como objetivo fomentar la investigación y la innovación en un contexto que incluye la Inteligencia Artificial.
Investigaciones de la Universidad de La Laguna revelaron que el mar de nubes, esencial para el clima de Canarias, ha descendido aproximadamente 100 metros en el último siglo, un fenómeno relacionado con el aumento de incendios en la región. Este hallazgo resalta la vulnerabilidad del ecosistema canario ante el cambio climático.
El primer viaje del buque oceanográfico Odón de Buen a Canarias ha proporcionado datos valiosos. A pesar de que el agua del archipiélago se calienta menos que en otras partes del mundo, se espera un aumento de al menos un grado, lo que representa un desafío moderado en comparación con otras regiones, según el investigador Pedro Vélez.
Una nueva era en la astronomía canaria
La astronomía también ha sido protagonista en 2025, destacando el interés renovado de Canarias por albergar el Telescopio de Treinta Metros (TMT). Tras la retirada de financiación por parte de la administración Trump para proyectos similares en Estados Unidos, Canarias se presenta como una alternativa viable. El Gobierno de España ha ofrecido 400 millones de euros para construir el telescopio en La Palma, con el apoyo del Banco Europeo de Inversiones para desarrollar un plan estratégico que convenza a los promotores.
Los superordenadores Teide y Anaga han comenzado a captar la atención por su capacidad de procesamiento, con planes para multiplicar su potencia por 30, alcanzando 10 petaflops, cifra equivalente a 18 000 ordenadores de gama media. Esta inversión millonaria del Cabildo de Tenerife marca un paso importante hacia el fortalecimiento de la infraestructura científica en las Islas.
Conservación del medio ambiente y desafíos ecológicos
El año también estuvo marcado por la preocupación de los científicos sobre el impacto humano en el medio ambiente. Investigaciones han demostrado que el Parque Nacional del Teide ha sufrido un deterioro ecológico durante dos mil años. La llegada de especies invasoras, como la culebra californiana, ha tenido consecuencias devastadoras en la fauna local, evidenciando la necesidad de una gestión adecuada y urgente de la biodiversidad canaria.
Con estos hitos, 2025 se cierra como un año de avances significativos en la ciencia de Canarias, donde la investigación y la preparación ante desafíos ambientales son claves para un futuro sostenible. Las Islas se posicionan como un lugar estratégico para la ciencia y la innovación, con un compromiso renovado hacia la protección de su entorno natural.
