La aparición de perfiles no cualificados en el ámbito de la nutrición ha generado una creciente preocupación en la sociedad, donde se difunden dietas sin base científica y recomendaciones peligrosas para la salud. Este fenómeno de intrusismo profesional se ha intensificado en el contexto de una demanda social cada vez mayor por consejos sobre nutrición y bienestar.
Según la presidenta del Col·legi de Dietistes-Nutricionistes de Catalunya, Roser Martí, el intrusismo no siempre es fácil de identificar, pero existe y es motivo de alarma. “Cuando los colegiados detectan un caso de intrusismo nos lo comunican y activamos el procedimiento correspondiente, trasladándolo al departamento legal”, explica.
La falta de formación adecuada
Martí enfatiza que solo aquellos con la titulación oficial en Dietética y Nutrición Humana pueden ejercer como profesionales sanitarios en este campo. “Con la salud no se puede jugar”, afirma, subrayando que, a diferencia de otras profesiones, en nutrición hay una percepción errónea de que cualquier persona puede dar consejos.
Uno de los mayores problemas es la proliferación de cursos breves que prometen una «titulación» en nutrición tras tan solo 15 o 30 horas de formación. “Eso no acredita para ejercer como dietista-nutricionista”, denuncia Martí, quien también critica a las administraciones por permitir este vacío legal. Muchos de estos perfiles se presentan como coaches o asesores de bienestar, lo que complica la identificación de los verdaderos profesionales.
Las redes sociales amplifican este problema, donde influencers sin formación sanitaria promueven dietas milagro y suplementos, utilizando un lenguaje simplificado que promete resultados rápidos. “Cuando alguien promete perder ocho kilos en un mes ya tenemos que empezar a dudar”, señala la presidenta del colegio.
Consecuencias de seguir consejos no profesionales
Las consecuencias de seguir estas pautas inadecuadas no siempre son inmediatas, pero pueden ser profundas. Dietas desequilibradas pueden causar déficits nutricionales, caída del cabello y malnutrición, además de contribuir a trastornos de la conducta alimentaria, especialmente entre los jóvenes. “A menudo los efectos aparecen a medio o largo plazo y la persona no los asocia a la dieta que siguió”, advierte Martí.
La médica y nutricionista Nuria Monfulleda, del centro Love Yourself en Barcelona, coincide en que el mayor perjuicio no lo sufren los profesionales formados, sino los pacientes que buscan soluciones efectivas. “Quien sale perdiendo es la gente que paga, que se esfuerza y que acaba sintiéndose engañada”, asegura.
Monfulleda critica que estos discursos ofrecen una ilusión de perder peso sin esfuerzo mediante pastillas y terapias alternativas. “Adelgazar es moverse más y comer menos. No hay magia. Eso es lo que dice la ciencia”, resume, destacando la importancia del método científico en el asesoramiento nutricional.
Ante la creciente impaciencia y frustración de la sociedad, los mensajes que prometen soluciones rápidas encuentran terreno fértil, aunque carezcan de evidencia. “Preferimos pagar a esforzarnos”, señala Monfulleda, estableciendo un paralelismo con la industria cosmética y sus promesas sobre cremas antienvejecimiento.
Desde el Col·legi de Dietistes-Nutricionistes de Catalunya, además de actuar ante casos de intrusismo, se trabaja en la autorregulación de los colegiados. Existe un sello para las webs profesionales que certifica la ausencia de publicidad de productos o terapias sin respaldo científico, garantizando el respeto al código deontológico. “Si un colegiado no cumple, puede incluso ser descolegiado”, recuerda Martí.
El mensaje es claro: ante cualquier problema de salud relacionado con la alimentación, el interlocutor debe ser un dietista-nutricionista titulado, “igual que se acude a un neumólogo por un problema respiratorio”, recalca Martí. Para detectar a los profesionales cualificados, es fundamental comprobar que poseen una titulación oficial y que no promueven prácticas consideradas pseudoterapias por el Ministerio de Sanidad.
Este organismo trabaja en informes actualizados que identifican terapias sin suficiente respaldo científico, como la dieta macrobiótica, la hidroterapia del colon y la medicina ortomolecular, entre otras. La salud pública debe ser una prioridad, y es vital que la población recurra a profesionales cualificados para garantizar su bienestar.
