El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha solicitado públicamente la destitución de la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, tras expresar su descontento por lo que considera una «tímida reacción» ante la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Esta afirmación fue realizada en una entrevista emitida el 12 de enero de 2026 por la cadena privada TA3.
Fico subrayó la necesidad de un «liderazgo fuerte» en la UE y ha instado a Bruselas a decidir si quiere ser un «protagonista» en la política internacional o simplemente observar los acontecimientos. En su declaración, Fico mostró su decepción con la respuesta de Kallas a la deposición del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y criticó la inacción europea, afirmando que «Europa se muestra incapaz de reaccionar». Según él, pasaron veinte días antes de que la UE pudiera preparar una posición formal sobre la situación en Venezuela.
Críticas a Kaja Kallas y la postura de Eslovaquia
Este no es el primer ataque a Kallas por parte de Fico, quien ya había manifestado reparos hacia su gestión en el pasado. La tensión aumentó especialmente después de que Kallas criticara públicamente la visita de Fico al presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú, donde discutieron sobre los suministros de gas ruso a Eslovaquia y la participación del primer ministro en las conmemoraciones del 80 aniversario del final de la II Guerra Mundial en mayo de 2025.
Además de sus críticas hacia Kallas, Eslovaquia ha adoptado una postura cautelosa respecto al conflicto en Ucrania, excluyendo el envío de tropas al país y rechazando participar en garantías para un gran préstamo de 90 000 millones de euros aprobado por la Unión Europea. Según el portal de investigación Aktuality.sk, el Gobierno eslovaco se opone a que se utilicen activos rusos congelados para fines militares, proponiendo en su lugar que estos se empleen únicamente para la reconstrucción de Ucrania.
Reacciones internacionales y el futuro de la diplomacia europea
La situación en Venezuela ha puesto de relieve las divisiones dentro de la Unión Europea sobre cómo abordar crisis internacionales. Fico, reconocido admirador de su homólogo húngaro Viktor Orbán, ha alineado su postura con los intereses más cercanos al Kremlin, lo que ha suscitado preocupación en algunos sectores de la política europea.
La respuesta de Kaja Kallas a estas críticas y la reacción de Bruselas ante la creciente tensión en Venezuela serán cruciales para definir el futuro de la diplomacia europea en un contexto global cada vez más complejo. Con el trasfondo de la intervención estadounidense y la inestabilidad política en América Latina, la capacidad de la UE para actuar de manera unida y decisiva se verá puesta a prueba.
