Las protestas en Irán han dejado un saldo devastador de más de 500 muertos debido a la represión ejercida por las fuerzas de seguridad, lo que ha suscitado la condena de múltiples líderes europeos. Esta movilización, originada por la crisis económica que atraviesa el país, ha sido respondida con una violencia extrema por parte del régimen iraní, lo que ha llevado a diversos gobiernos a expresar su profunda preocupación.
Reacciones de líderes europeos
El canciller alemán, Friedrich Merz, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, han emitido un comunicado conjunto en el que condenan enérgicamente la muerte de manifestantes y exigen a las autoridades iraníes que respeten el derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica. «Las autoridades iraníes tienen la responsabilidad de proteger a su propia población», afirman. Además, instan a Teherán a «abstenerse de la violencia y defender los derechos fundamentales de los ciudadanos de Irán».
Desde los Países Bajos, el primer ministro Dick Schoof ha criticado la severa represión del régimen, afirmando que «como resultado, muchas personas han muerto». Schoof exige que se detenga la violencia, se libere a los injustamente detenidos y se restablezca el acceso a Internet. «Los valientes hombres y mujeres que protestan en las calles de las ciudades iraníes merecen nuestro apoyo», ha añadido.
Asimismo, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha lamentado los «informes terribles» sobre la muerte de manifestantes, condenando el uso de la violencia contra quienes ejercen su derecho a protestar pacíficamente. Por su parte, el primer ministro de Irlanda, Micheal Martin, ha manifestado su enérgica condena a la represión violenta que ha causado cientos de muertos.
Acciones del Gobierno iraní
En respuesta a las críticas internacionales, el Ministerio de Exteriores de Irán ha convocado a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Italia y Francia, mostrándoles un vídeo que, según el régimen, documenta la violencia de los manifestantes. Durante el encuentro, se les instó a retirar cualquier declaración oficial de apoyo a las movilizaciones y se les mostró «imágenes de acciones violentas» que, según Irán, constituyen sabotaje organizado.
Las protestas han estado marcadas por un corte del servicio de Internet que supera las 84 horas, lo que ha dificultado la comunicación y organización entre los manifestantes. Este descontento social ha sido exacerbado por la caída del poder adquisitivo de millones de ciudadanos, en un contexto de sanciones cada vez más severas impuestas por Estados Unidos, que han contribuido a la crisis económica en el país.
Las reacciones de los líderes europeos reflejan una preocupación compartida por la situación en Irán, donde el futuro del país debe ser determinado pacíficamente por su pueblo mediante un diálogo que promueva la estabilidad en la región. La comunidad internacional sigue atenta a los acontecimientos, esperando que se respete el derecho a la vida y a la libertad de expresión en Irán.
