Lalibela: la ‘Jerusalén de África’ con iglesias excavadas en roca

La localidad de Lalibela, situada en el norte de Etiopía, se ha consolidado como un destacado centro de peregrinación para los fieles cristianos ortodoxos, siendo reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Este fascinante lugar se caracteriza por sus once iglesias monolíticas, que no fueron construidas, sino excavadas en la roca volcánica, creando un paisaje religioso único que ha atraído a visitantes de todo el mundo.

La singularidad de Lalibela radica en su método de construcción. A diferencia de otras edificaciones, donde se apilan piedras, aquí los artesanos tallaron el terreno, formando templos que emergen del suelo. Esto ha llevado a que la localidad sea conocida como la «Jerusalén de África», un simbolismo que se atribuye al rey Lalibela, quien tuvo la visión de crear un nuevo centro de peregrinación para los cristianos etíopes.

Un laberinto de fe y arquitectura

La iglesia de San Jorge, conocida como Bete Giyorgis, es quizás la más emblemática de todas. Su estructura en forma de cruz, situada en el fondo de un foso, demuestra una proeza arquitectónica sin igual. Este templo destaca no solo por su diseño, sino también por el proceso de creación: en lugar de erigir muros, se fueron liberando columnas y espacios que revelaron una arquitectura que parecía estar esperando ser descubierta.

El recorrido por Lalibela se convierte en una experiencia sensorial, donde la luz entra a raudales por pequeñas aberturas, y los aromas del incienso y los cánticos en ge’ez, la lengua litúrgica, llenan el ambiente. Esta atmósfera única transforma el lugar en un centro espiritual vibrante, donde los rituales diarios continúan sin interrupción.

En ocasiones especiales, como la celebración de la Navidad ortodoxa etíope (Genna), que tiene lugar el 7 de enero, Lalibela se inunda de peregrinos. En estos días, las calles se llenan de fieles que participan en vigilias, procesiones y ceremonias que dan vida a esta mística localidad.

Recomendaciones para los peregrinos

El complejo de iglesias se organiza en dos grupos principales, separados simbólicamente por un canal que representa el río Jordán, creando un mapa espiritual excavado en la roca. Situada a una altitud de aproximadamente 2 500 metros, Lalibela ofrece un clima fresco y claro, lo que añade un nivel de dificultad a la visita, especialmente para quienes no están acostumbrados a la altitud.

Es fundamental respetar el carácter sagrado del lugar durante la visita; se recomienda llevar ropa discreta, actuar con paciencia y solicitar permiso antes de realizar fotografías. Antes de emprender el viaje, es aconsejable revisar las recomendaciones de seguridad en la web del Ministerio español de Asuntos Exteriores, dado que las condiciones pueden variar en diferentes regiones de Etiopía.

Para acceder al país, la opción más sencilla es obtener un visado electrónico, asegurándose de que el pasaporte tenga al menos seis meses de validez. En términos de salud, se aconseja contar con un seguro médico adecuado y, dependiendo del país de origen, podría ser necesario presentar un certificado de fiebre amarilla. La mejor manera de desplazarse por el extenso territorio etíope es a través de los vuelos internos de Ethiopian Airlines, dado que las carreteras pueden ser lentas y los trayectos largos.

Lalibela no es solo un destino turístico; es un lugar donde la fe y la ingeniería se encuentran, ofreciendo una experiencia única que trasciende el tiempo y conecta a los peregrinos con su historia espiritual.