La nutricionista Cristina Capella ha puesto de manifiesto la importancia de la lactosa en la dieta de las personas que no presentan intolerancia, durante su intervención en el pódcast de Sanno. Capella, autora de un plan para reducir la inflamación en cuatro semanas, aboga por desmentir los mitos que rodean este componente, afirmando que los lácteos son beneficiosos y no deberían eliminarse sin justificación.
En su práctica diaria, Capella trabaja con pacientes que sufren de cansancio crónico, digestiones pesadas y problemas de concentración, síntomas que asocia a una inflamación de bajo grado. Este estado, según la experta, provoca que el sistema inmunitario esté en alerta constante, lo que puede llevar a problemas digestivos y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La relación entre alimentación y salud
La nutricionista explica que hay un vínculo cada vez más claro entre la alteración de la microbiota, la obesidad y la salud emocional. Los hábitos de vida actuales, como el sedentarismo y el consumo de alimentos ultraprocesados, han cambiado nuestro ecosistema intestinal. “No todas las personas con obesidad tienen una microbiota desajustada, pero una parte significativa sí”, señala Capella, añadiendo que factores como el estrés y la falta de descanso contribuyen a este desequilibrio.
Capella propone un enfoque en cinco pilares para mejorar la salud: una alimentación basada en alimentos frescos, la incorporación de movimiento, la gestión emocional, un descanso adecuado y niveles óptimos de vitamina D. Esta vitamina, que ella llama “el interruptor de la inflamación”, es crucial para el bienestar general, especialmente en climas soleados donde su déficit es común debido a estilos de vida sedentarios.
Desmitificando la lactosa
En un punto destacado de su discurso, Capella se muestra contundente en la defensa de la lactosa. Aunque la intolerancia es un problema común, recalca que los síntomas son claros: gases, diarrea o inflamación tras el consumo de lácteos. “Eliminar los lácteos sin motivo no tiene sentido”, afirma, recordando que productos como el yogur y muchos quesos contienen mínima lactosa gracias a su fermentación, aportando nutrientes esenciales como proteínas y calcio.
Para aquellos que sí presentan intolerancia, existen opciones sin lactosa y alternativas vegetales. Capella también menciona que algunas intolerancias pueden ser temporales, especialmente si se deben a problemas gastrointestinales previos. Sin embargo, la intolerancia a la lactosa tiende a ser más constante que otras, aunque mejorar la salud intestinal puede aumentar la tolerancia.
Sobre el ayuno intermitente, Capella sugiere un enfoque moderado, siendo el modelo 12-12 (doce horas de ingesta y doce horas de ayuno) el más adecuado para la mayoría. Este intervalo permite al sistema digestivo descansar y regenerarse sin causar ansiedad. Aumentar ese periodo a 14 o 16 horas puede ser beneficioso para algunas personas, aunque no es recomendable en situaciones como el embarazo o la lactancia.
