Dietistas aclaran mitos sobre la patata y su impacto en la salud

Los mitos en torno al consumo de la patata, considerado un alimento poco saludable, han sido desmentidos por expertos en nutrición que aseguran que no engorda ni incrementa el riesgo de diabetes. La Agencia de Salud Pública de Catalunya ha emitido aclaraciones sobre el consumo de este tubérculo, que llegó a España en el siglo XVI y que ha evolucionado desde ser forraje para animales hasta convertirse en un alimento básico en la dieta de muchos españoles.

La dietista-nutricionista Gemma Salvador Castells explica que la patata, aunque se clasifica como un tubérculo, forma parte del grupo de los farináceos debido a su valor nutricional. Según Salvador, la clave reside en la forma de preparación y en la combinación con otros alimentos. “Aunque no especificamos cuántas veces hay que comer un alimento en concreto, sugerimos alternar entre patatas, arroz, pasta y otros cereales”, comenta. Esta alternancia permite disfrutar de las propiedades de la patata sin comprometer la salud.

Frecuencia de consumo y su impacto nutricional

Los expertos coinciden en que consumir patatas entre tres y cuatro veces por semana es adecuado, ya sea como plato principal o guarnición. No obstante, Salvador subraya que no es perjudicial si se consumen más de cuatro veces a la semana o si se deja de comer por completo. “La patata es un alimento versátil que combina con una amplia variedad de verduras y ofrece múltiples opciones culinarias”, añade.

En cuanto a la respuesta glucémica, Salvador aclara que esta varía considerablemente según cómo se consuma la patata. “Cuando se come sola, su respuesta glucémica es alta, ya que tiene poca fibra. Sin embargo, cuando se acompaña de alimentos ricos en fibra, grasas y proteínas, la absorción de carbohidratos se ralentiza”, explica. Esto es especialmente relevante en contextos donde la alimentación es crítica, como en el caso de niños y adolescentes con diabetes.

La verdad detrás de los mitos sobre el engorde

El dietista-nutricionista Julio Basulto también ha abordado los mitos que rodean a la patata, señalando que no hay evidencia que respalde la idea de que su consumo contribuya al aumento de peso. Basulto menciona que, en un estudio controlado publicado en 2014, se observó que las patatas podían formar parte de un programa de pérdida de peso. “La forma de cocinar las patatas influye decisivamente en su aporte calórico”, destaca.

Por ejemplo, las patatas fritas envasadas pueden aportar hasta 540 calorías por cada 100 gramos, mientras que las hervidas aportan solo 70 calorías por cada 100 gramos. “Las opciones más recomendables son las patatas al horno, que aportan unas 145 calorías, y el puré, que ronda las 100 calorías”, añade Basulto. Esto pone de relieve la importancia de la preparación en el impacto calórico de este alimento.

A pesar de los mitos, las patatas son un alimento que, cuando se prepara de forma adecuada y se consume en combinación con otros grupos alimenticios, puede ser parte de una dieta equilibrada. La clave está en la moderación y en las elecciones de preparación, que determinan en gran medida los beneficios nutricionales que este tubérculo puede ofrecer.