La granja de camellos que redefine la sostenibilidad en Fuerteventura

En Fuerteventura, un innovador proyecto ganadero está transformando la relación entre tradición, ciencia y sostenibilidad. Dromemilk, bajo la dirección de Guacimara Cabrera, ha creado la mayor granja de camellos de Europa, con el objetivo de proteger y revalorizar la raza autóctona de camello canario, que se encuentra en peligro de extinción.

Este esfuerzo se remonta a hace más de cuatro décadas, cuando los padres de Cabrera, pertenecientes a una familia ganadera, buscaron alternativas económicas ante el auge del turismo en la isla. «El camello había sido el motor de desarrollo de Canarias durante siglos. Todo el paisaje que conocemos hoy se lo debemos a este animal», comenta Cabrera.

Sin embargo, con la mecanización del campo y la llegada de nuevos medios de transporte, la importancia del camello disminuyó, poniendo en riesgo su existencia. Para evitar su extinción, sus padres comenzaron a vincular el camello al turismo, organizando paseos que priorizaban el bienestar de los animales. «Mis padres entendieron que el camello no era solo un negocio, sino que forma parte de nuestra identidad», recuerda la CEO.

La singularidad del camello canario

A finales de los años noventa, investigaciones demostraron que los camellos de Canarias constituían una raza diferenciada, resultado de siglos de aislamiento respecto al continente africano. Este reconocimiento oficial como la única raza de camello autóctona de Europa es un hito, ya que actualmente existen menos de 1 000 ejemplares en el mundo.

Dromemilk gestiona actualmente unos 400 camellos en dos grandes espacios de la isla. En el norte, en el valle de Goroy, se encuentran las hembras y crías en un entorno adaptado a sus necesidades, mientras que en el sur, en La Lajita, los machos se destinan a los paseos turísticos. La esperanza de vida de estos animales alcanza los 35 o 40 años.

El modelo de manejo de Dromemilk respeta los ritmos naturales de los camellos, permitiéndoles pastorear libremente y organizarse en manadas. Cabrera afirma que «el bienestar de los animales es lo que prima», y destaca que trabajan solo tres días a la semana en turnos reducidos.

La compañía también colabora con proyectos universitarios para medir el estrés de los animales y garantizar su bienestar. Además, los camellos reciben cuidados poco habituales en la ganadería convencional, como baños en el mar, barroterapia y tratamientos de medicina veterinaria natural.

Sostenibilidad y futuro del camello canario

La FAO considera al camello un animal clave frente al cambio climático debido a su eficiencia y capacidad de adaptación. Dromemilk ha construido su modelo en torno a esta premisa, buscando alcanzar un 100% de alimentación natural mediante la recuperación de semillas y cultivos tradicionales canarios.

Los residuos generados en la granja se gestionan mediante compostaje, produciendo pellets que se reutilizan en la agricultura local, mientras que la lana se cede a artesanos para fomentar economías circulares. «Desarrollo rural y económico, diversificación del medio rural, producción responsable y acción por el clima son los ejes de nuestro trabajo», resume Cabrera.

Un objetivo clave de Dromemilk es transformar la percepción social del camello, tradicionalmente asociado al turismo. Las visitas a sus instalaciones tienen un enfoque educativo, buscando resaltar la inteligencia y sensibilidad del animal. «La gente se emociona cuando descubre su capacidad», asegura Cabrera.

Además, la compañía prevé iniciar la comercialización de leche de camella entre marzo y abril de 2026. Aunque la producción de la camella canaria es menor que la de otras razas, su alto valor nutricional la convierte en una opción ideal para personas con intolerancia a la lactosa y sensibilidad digestiva. Esta leche es baja en grasa, rica en vitaminas y minerales, y probiótica.

El plan de comercialización incluye posicionar el producto en España, ligado a Canarias, mediante una futura Denominación de Origen y una gama de productos derivados. Cabrera aspira a que Dromemilk se convierta en un referente en Europa, no solo por la innovación en productos, sino por contribuir a la salvaguardia de una raza única y demostrar que otro modelo de ganadería es posible.

En palabras de Guacimara Cabrera, «el futuro del camello depende de la comunidad». A través de la unión de territorio, conocimiento y emoción, se abren nuevas oportunidades para el mundo rural.