Los pasajeros del AVE que conecta Barcelona y Madrid experimentaron el miércoles una jornada caótica marcada por retrasos significativos y la emisión de un vídeo de instrucciones de emergencia que causó gran inquietud. Estas incidencias se produjeron tras la imposición y posterior levantamiento de restricciones de velocidad en diferentes tramos de la línea, lo que generó un clima de incertidumbre y preocupación entre los viajeros.
ADIF, el gestor de infraestructuras ferroviarias, estableció limitaciones de velocidad en dos ocasiones en menos de 24 horas debido al estado de la vía, obligando a reducir la marcha a 160 kilómetros por hora en varios puntos. Esta situación resultó especialmente desconcertante para los pasajeros, quienes se encontraban en trenes que debían atravesar tramos revisados y aparentemente seguros.
Una de las afectadas, Eva, relató su experiencia al tomar el tren de alta velocidad desde Calatayud hacia Madrid. Su trayecto, programado para salir a las 09:21 horas, comenzó con un retraso de 40 minutos y culminó en la estación de Atocha con una hora y cuarto de demora. Aunque la información previa indicaba que las restricciones de velocidad habían sido levantadas, durante el trayecto el tren mantuvo una marcha inusualmente lenta.
La inquietud aumentó cuando, a falta de 20 minutos para llegar a Madrid, en las pantallas del tren se proyectó un vídeo con instrucciones sobre cómo actuar en caso de emergencia. Esta situación sorprendió a muchos, dado que nunca antes habían visto un contenido así durante el recorrido. Carolina, otra pasajera, comentó: “Nos miramos todos al mismo tiempo. Parecía que estuviese pasando algo en ese momento”.
El vídeo, elaborado por Renfe, tenía una duración aproximada de un minuto y medio y ofrecía indicaciones en castellano, inglés y francés sobre cómo proceder en situaciones de emergencia. Los pasajeros debían fijarse en el número de su vagón y seguir las luces instaladas en el tren, así como las instrucciones del personal.
La desconfianza se instaló entre los viajeros, quienes cuestionaron la seguridad de los tramos afectados. “Es imposible estar tranquilo cuando te dicen que las vías no son inseguras y en dos días ponen y quitan límites de velocidad”, criticó otro viajero, añadiendo que se preguntaba sobre la seguridad de los trayectos anteriores al accidente en Adamuz, Córdoba.
Los problemas no se limitaron al trayecto Calatayud-Madrid; trenes en dirección a Zaragoza también sufrieron retrasos de entre 30 minutos y una hora. Fuentes de Renfe confirmaron que varios convoyes permanecieron parados en tramos previos a Calatayud, esperando poder acceder de manera segura.
Además, ADIF también impuso limitaciones en un tramo de la línea del AVE Madrid-Valencia por defectos reportados por un maquinista. Esto incluyó un golpe en un desvío y baches en diferentes secciones de la vía. Esta noche, los trabajadores de ADIF evaluarán la situación para determinar si es posible retirar estas restricciones.
En una rueda de prensa, el responsable del gestor ferroviario defendió que estas limitaciones son una práctica habitual cuando se detectan anomalías. Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, admitió que el tramo entre Madrid y Calatayud se encuentra en peor estado en términos de confort, pero aseguró que no afecta a la seguridad. Ante esta situación, anunció que se adelantará la rehabilitación integral de este tramo.
La jornada de ayer dejó a los pasajeros del AVE con un sentimiento de caos y desconfianza, cuestionando la seguridad de un medio de transporte que debería ser rápido y eficiente. La combinación de retrasos, cambios en la velocidad y la inesperada proyección de un vídeo de emergencia ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la comunicación y la seguridad en el servicio ferroviario español.
