El Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) ha desvelado la estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de la Casa Blanca para 2026, que se centra en un «equilibrio de poder flexible» y busca la «restauración de la paz mediante la fuerza». Este enfoque se fundamenta en un «realismo flexible y práctico» que prioriza los intereses estadounidenses y establece una postura de negociación desde una posición de superioridad estratégica frente a potencias como China.
El documento destaca la necesidad de recuperar el «espíritu guerrero» del país, no con la intención de promover la agresión, sino para alcanzar «una paz noble y orgullosa». Esta paz, según la estrategia, debe ser compatible con los intereses de los posibles adversarios, siempre que estos mantengan demandas «razonables y acotadas». La NSS enfatiza que no se busca humillar ni someter a otras naciones, sino que se exige el respeto a los intereses de Estados Unidos.
Prioridades estratégicas y defensa territorial
La NSS también recuerda la importancia de no olvidar la «sabiduría de la Doctrina Monroe», haciendo hincapié en que si los adversarios rechazan esta «generosa oferta», las Fuerzas Armadas estadounidenses estarán listas para «luchar y ganar las guerras de la nación». La estrategia prioriza misiones cruciales para la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos, centrándose en la defensa del territorio nacional y en la protección de los intereses en el hemisferio occidental.
Entre los objetivos específicos se encuentran la vigilancia de accesos marítimos y comerciales, con especial atención al Canal de Panamá, el Golfo de México y Groenlandia. La estrategia también destaca la importancia de una disuasión nuclear «sólida y moderna» y una respuesta efectiva a amenazas aéreas no tripuladas. «Actuaremos de buena fe con nuestros vecinos, desde Canadá hasta nuestros socios en Centro y Sudamérica», señala el documento, reafirmando el compromiso de asegurar que se respeten los intereses compartidos.
Interacción con China y el rol de los aliados
El enfoque de seguridad también contempla la mejora de relaciones con China, reconociendo que la libertad y prosperidad de los estadounidenses dependen de comerciar desde una posición de fuerza en el Indo-Pacífico. El Ejecutivo estadounidense se muestra dispuesto a interactuar con el presidente Xi Jinping para alcanzar sus objetivos, pero subraya la importancia de negociar desde una posición de fortaleza.
La NSS prevé abrir una gama más amplia de comunicaciones militares con el Ejército Popular de Liberación (EPL) de China, buscando estabilidad estratégica y desescalada. Sin embargo, el documento también alerta sobre el notable aumento militar de China, afirmando que el objetivo de Estados Unidos no es dominar a esta nación, sino impedir que nadie, incluida China, pueda dominar a Estados Unidos.
Además, la NSS aboga por reducir la interdependencia y exigir mayores responsabilidades a los aliados. Aunque se descarta el aislamiento, se enfatiza un reparto más equitativo de cargas, con el compromiso de Estados Unidos hacia sus aliados, quienes actuarán no como un favor, sino por sus propios intereses. También se plantea la necesidad de reconstruir y potenciar la base industrial de defensa estadounidense, para restaurar su papel como «principal arsenal del mundo».
La estrategia de 2026 busca garantizar que las fuerzas estadounidenses puedan disuadir a sus adversarios y, si es necesario, derrotarlos «con rapidez y con los más altos niveles de calidad». La lógica subyacente es anteponer los intereses estadounidenses, adoptando un enfoque pragmático que evite conflictos mayores y establezca las bases para una paz sostenible, accesible únicamente desde una sólida posición militar. En este contexto, el Departamento de Defensa se posiciona como «la espada y el escudo» de la nación, listo para actuar según la visión presidencial de una paz duradera basada en la disuasión.
