Revelan deterioro en la vía de Adamuz antes del descarrilamiento

La investigación sobre el descarrilamiento en Adamuz, Córdoba, ha revelado que la vía afectada presenta un deterioro significativo que podría haber contribuido al trágico accidente ocurrido el 19 de enero de 2024. Los expertos han encontrado una sección de la vía pulida y redondeada, lo que sugiere un prolongado impacto de golpes, en lugar de un simple corte o daño por un solo incidente.

Las pruebas forenses aún deben llevarse a cabo para analizar los trozos de vía, las muescas en las ruedas y las soldaduras encontradas en el lugar. Sin embargo, el hecho de que una parte de la vía esté redondeada indica que ha soportado un número elevado de impactos. Esto plantea serias preguntas sobre el mantenimiento y la supervisión por parte del Gobierno, que es el responsable de la calidad del servicio ferroviario.

Advertencias previas y problemas persistentes

Además, se ha revelado que Adif ya había comunicado problemas graves en la red ferroviaria durante la misma semana del accidente. Un informe interno de 35 páginas, que fue enviado a los maquinistas, alertó sobre limitaciones de circulación vigentes entre el 12 y el 19 de enero, justo antes del descarrilamiento. En particular, se mencionó un tramo de vía entre los municipios cordobeses de Pedro Abad y El Carpio, donde la velocidad de los trenes de Media Distancia se limitó a 50 kilómetros por hora debido a su deterioro.

Este tramo había sido objeto de cortes temporales en diciembre de 2014 por problemas similares, lo que añade a la preocupación sobre la gestión del mantenimiento de la infraestructura ferroviaria. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha señalado que la principal hipótesis del siniestro es la existencia previa de defectos en la vía, aunque este carril defectuoso no figuraba entre las incidencias comunicadas a los maquinistas.

La responsabilidad de la supervisión

La falta de atención a este deterioro puede señalar una grave deficiencia en los protocolos de supervisión y mantenimiento. Si se hubiera detectado el deterioro a tiempo, debería haberse tomado la decisión de reducir la velocidad o incluso de suspender el tráfico en ese tramo para evitar la tragedia. La investigación sigue en curso, y se espera que los resultados de las pruebas forenses proporcionen más claridad sobre las causas que llevaron al descarrilamiento.

Mientras tanto, las autoridades deben revisar sus procedimientos de seguridad para garantizar que incidentes como el de Adamuz no se repitan en el futuro, asegurando así la seguridad de los pasajeros en toda la red ferroviaria española.