Los resultados preliminares de la investigación sobre el grave accidente ferroviario en Adamuz apuntan a que la causa principal estaría relacionada con la rotura de una soldadura en el carril, más que con un fallo estructural del propio rail. Según Ignacio Barrón, presidente de la CIAF, «todo parece evidenciar que el origen de esta tragedia ha sido la rotura, no tanto del carril, como de una soldadura».
Las primeras conclusiones sitúan el foco en la zona de afectación térmica de la soldadura, un punto especialmente sensible desde el punto de vista técnico. Juan Vicente, director técnico del CESOL (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas), coincide en que el problema se localiza en esa área crítica. A pesar de que algunas hipótesis iniciales apuntaban a la unión de un carril antiguo y uno nuevo, los expertos han descartado que esta práctica en sí misma sea problemática. «Es algo muy habitual en la red ferroviaria, pero hay que hacerlo bien», subrayan.
Posibles fallos en la ejecución de la soldadura
Barrón ha indicado que la clave del incidente podría residir en una ejecución defectuosa de la soldadura. «No debería ser un problema si se hace correctamente, pero todo apunta a que algo falló en ese proceso», afirma. Además, recordó que los responsables aseguraron que toda la línea había sido reparada, lo que plantea interrogantes sobre los controles posteriores realizados.
Desde el CESOL añaden que, si existiera un defecto en la soldadura, debería haberse detectado en los controles de calidad. Sin embargo, otros expertos discrepan. Algunos responsables de la infraestructura defienden que la vía pasó todas las inspecciones y que incluso una auscultación realizada el día anterior no habría detectado el fallo. No obstante, varios ingenieros cuestionan esta afirmación.
La falta de mantenimiento, un factor a considerar
El presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, José Trigueros, apunta directamente a una falta de mantenimiento. Según explica, no se habría realizado el paso del tren auscultador, un sistema que utiliza ultrasonidos para detectar fisuras internas invisibles a simple vista. «Ese tipo de inspección habría permitido identificar el problema con antelación», asegura.
Las investigaciones continúan abiertas y los expertos coinciden en que será necesario llegar hasta el final para esclarecer con precisión qué ocurrió aquella tarde y depurar responsabilidades. Este incidente ha puesto de manifiesto la importancia de mantener estándares de calidad y seguridad en la infraestructura ferroviaria, recordando que la seguridad de los ciudadanos debe ser siempre la prioridad.
