Este sábado se celebró una emotiva despedida en la oficina de correos de Lalín, donde el gremio de carteros de la comarca dezana homenajeó a tres de sus compañeros que se jubilan: Gerardo González, Álvaro Santalla y Rafael Igrexas. Alrededor de setenta personas, entre compañeros y familiares, se reunieron para rendir tributo a su trayectoria laboral.
El evento tuvo lugar en el restaurante lalinense O Naval do Espiño, donde los asistentes disfrutaron de un banquete que incluyó platos típicos como bacalao y croca, además de compartir anécdotas y recuerdos de los homenajeados. Este encuentro no solo celebró la jubilación de los tres carteros, sino que también sirvió como despedida para Conchi Míguez, quien se traslada a otro destino.
Un legado de servicio y dedicación
La celebración fue un momento para reflexionar sobre los años de dedicación y servicio que González, Santalla e Igrexas han brindado a la comunidad. Durante su carrera, han sido una parte fundamental en la vida diaria de los vecinos de Lalín y Silleda, llevando no solo correo, sino también cercanía y apoyo a quienes han conocido.
La jubilación de estos profesionales marca el cierre de una etapa, pero también abre la puerta a nuevas experiencias. «Es un momento agridulce, pero lleno de gratitud», comentó uno de los compañeros presentes. Las palabras de cariño y reconocimiento inundaron el ambiente, destacando la importancia del trabajo en equipo y la camaradería.
Una celebración memorable
La jornada culminó con risas y lágrimas, uniendo a todos los presentes en un festejo que quedará grabado en la memoria de quienes asistieron. La comunidad de carteros de Lalín mostró una vez más su espíritu solidario, celebrando no solo el final de una etapa, sino también el inicio de nuevos caminos para sus compañeros. Estos momentos de fraternidad son los que fortalecen los lazos entre los profesionales del sector.
El evento, que se desarrolló en un ambiente de alegría y nostalgia, subrayó la importancia de valorar a quienes han dedicado su vida al servicio público, dejando una huella imborrable en la comunidad. La oficina de correos de Lalín se despide de sus tres queridos carteros, pero su legado perdurará en el corazón de todos los que tuvieron el privilegio de conocerlos.
