Un reciente análisis ha revelado que las investigaciones biomédicas lideradas por mujeres tardan, en promedio, entre una y dos semanas más en publicarse en revistas académicas que aquellas dirigidas por hombres. Este estudio, que abarca más de ocho millones de artículos, pone de manifiesto las desigualdades de género que persisten en el ámbito científico, donde el tiempo de espera para la publicación puede tener un impacto significativo en la carrera de las investigadoras.
Pese a que las publicaciones científicas deben someterse a un riguroso proceso de revisión por pares, este mecanismo no está exento de sesgos. Según Jocalyn Clark, editora del British Medical Journal, la desventaja para las mujeres en la ciencia se manifiesta en múltiples áreas, como la financiación, la publicación y el liderazgo. Cuando una investigadora senior ha publicado alrededor de 50 artículos, podría haber esperado entre 350 y 750 días más que sus colegas masculinos para la revisión de esos trabajos.
Datos reveladores sobre la revisión de artículos
El estudio, realizado por David Álvarez-Ponce y su equipo de la Universidad de Nevada, analizó datos extraídos de PubMed, la mayor base de datos de publicaciones biomédicas. Los investigadores asignaron un género a los autores utilizando la herramienta genderize.io, que estima la probabilidad de que un nombre sea masculino o femenino. Tras depurar los datos, el análisis se centró en 7,75 millones de artículos, revelando que los trabajos con autoras principales tardan entre un 7,4% y un 14,6% más en su revisión.
Por ejemplo, cuando la autora de correspondencia es una mujer, la revisión del artículo se alarga casi dos semanas, pasando de 102 a 115 días, lo cual es significativo en un entorno competitivo. A medida que aumenta el porcentaje de autoras, también se incrementa el tiempo de espera para la publicación.
Desigualdades en diferentes contextos
Las diferencias en los tiempos de revisión no son uniformes en todos los países. En Uruguay, el tiempo de revisión se incrementa en un 50% si el primer autor es una mujer. Sin embargo, en algunas subdisciplinas, como los estudios de salud de la mujer o biología, ocurre lo contrario, donde los hombres experimentan retrasos. Estas disparidades, aunque menos comunes, subrayan la complejidad del problema.
A medida que las investigadoras enfrentan estos desafíos, los efectos acumulativos pueden ser perjudiciales a largo plazo. La dificultad para obtener financiación y recursos limitados puede dificultar aún más su capacidad para publicar resultados, perpetuando un ciclo de desventaja en el ámbito académico.
Las causas del retraso son complejas y no se reducen a la calidad de los artículos. De hecho, algunas medidas de legibilidad indican que los textos escritos por mujeres podrían ser igualmente o incluso más claros. Vicent Traag, investigador de la Universidad de Leiden, señala que los revisores podrían ser más cautelosos con las mujeres, aunque también es probable que las autoras se tomen más tiempo para responder a las críticas debido a múltiples responsabilidades, incluyendo la carga de trabajo en tareas de cuidado y docencia.
Las soluciones a este problema son igualmente complejas. Algunas revistas optan por ocultar los nombres de las autoras para minimizar sesgos, aunque esta estrategia tiene sus limitaciones, ya que muchos revisores pueden identificar el trabajo de autoras por su estilo. Traag también destaca que la conciliación de la vida laboral y familiar es un desafío significativo que afecta especialmente a las investigadoras, y que mejorar estas condiciones podría beneficiar a todos en el ámbito académico.
En resumen, la calidad del trabajo debe prevalecer sobre la cantidad en la asignación de contratos y fondos. Clark concluye que, posiblemente, las mujeres se tomen más tiempo para presentar trabajos de alta calidad, lo que, a la larga, podría ser un factor positivo para la ciencia.
