El 2 de febrero de 2026, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que el buque Chrysopigi Lady ha zarpado con el primer cargamento de gas licuado de petróleo, marcando un hito histórico para el país. Este acontecimiento se produce tras meses de gestión para la exportación de este recurso, incluso en medio de las sanciones impuestas por Estados Unidos a la industria petrolera desde 2019.
Rodríguez expresó su orgullo en un comunicado oficial, destacando que este envío representa un avance significativo en la economía venezolana. «Venezuela marcó un hito histórico al exportar gas licuado de petróleo por primera vez», afirmó la líder chavista durante un acto junto a los trabajadores de la estatal petrolera PDVSA.
Detalles del acuerdo de comercialización
La exportación se formalizó tras la firma de un acuerdo de comercialización hace dos semanas, aunque la mandataria no ofreció detalles específicos sobre la duración del contrato ni sobre las partes involucradas. Este anuncio se suma a la reciente aprobación unánime por parte de la Asamblea Nacional de una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, impulsada por Rodríguez, con el objetivo de incentivar la inversión privada y extranjera en el sector petrolero.
Con la reforma, se prevén cambios que permitirán la participación privada en actividades clave como la exploración, extracción, recolección, transporte y almacenamiento de hidrocarburos. Asimismo, se habilitarán mecanismos alternativos para la resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes, lo que podría facilitar la llegada de capital extranjero al país.
Contexto económico y político
A pesar de las severas sanciones que limitan las operaciones de la industria petrolera, el régimen venezolano ha mantenido su compromiso de diversificar sus fuentes de ingresos. La exportación de gas licuado de petróleo no solo representa una nueva vía de ingresos, sino también un intento de revitalizar la economía nacional, que ha estado sumida en una profunda crisis durante años.
Este desarrollo se produce en un contexto internacional complicado, donde la política energética de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha buscado revitalizar las infraestructuras de otros países. Mientras tanto, Venezuela sigue intentando encontrar su lugar en el mercado energético global, a pesar de las adversidades.
La salida del Chrysopigi Lady es un paso más en la estrategia del gobierno venezolano para reactivar su economía y atraer inversión, aunque el éxito a largo plazo de esta exportación dependerá de varios factores, incluyendo la capacidad para superar las limitaciones impuestas por las sanciones y la estabilidad política interna.
