Un nuevo enfoque en la lucha contra las enfermedades cardíacas podría estar al alcance de la mano gracias a un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington en San Luis. Este avance, centrado en la inmunoterapia, promete atacar directamente las células dañinas en las arterias, lo que podría cambiar la forma en que abordamos los infartos.
Esta investigación sugiere que una inmunoterapia basada en anticuerpos tiene el potencial de reducir la placa en las arterias, lo que representa una nueva estrategia de tratamiento complementaria a los métodos tradicionales que se enfocan en la reducción del colesterol. Según el doctor Kory J. Lavine, profesor de medicina en la división cardiovascular de dicha universidad, este tipo de terapia podría ser especialmente útil para los pacientes que ya presentan acumulación de placa y que, a pesar de tener niveles de colesterol bajos, siguen enfrentando un alto riesgo de sufrir un ataque cardíaco.
Un anticuerpo innovador para combatir la inflamación
La terapia en cuestión utiliza un anticuerpo sintético diseñado para eliminar un tipo de célula dañina en las paredes de los vasos sanguíneos, que contribuye a la inflamación y a la formación de placa aterosclerótica. Los investigadores han logrado demostrar que la eliminación de estas células en modelos de aterosclerosis en ratones no solo reduce la cantidad de placa, sino que también disminuye la inflamación y mejora la estabilidad de la misma, factores cruciales para prevenir ataques cardíacos.
“Los medicamentos para reducir el colesterol son principalmente preventivos, lo que no reduce sustancialmente las placas preexistentes”, afirma Lavine.
La aterosclerosis es un trastorno inflamatorio común que causa un daño crónico en las arterias, frecuentemente provocado por la combinación de hipertensión, colesterol elevado y diabetes. En este proceso, las células musculares lisas vasculares se vuelven disfuncionales y migran a lugares inapropiados en la arteria, donde liberan señales que atraen células inmunitarias inflamatorias, promoviendo la formación de placa y su inestabilidad.
Colaboración con empresas biotecnológicas
El equipo de Lavine trabajó en conjunto con investigadores de la empresa biotecnológica Amgen para desarrollar una molécula denominada BiTE (molécula activadora de células T biespecíficas), que atrae a linfocitos T hacia las células musculares lisas dañinas. Esta molécula ha mostrado un gran potencial en la eliminación de células nocivas y sus efectos perjudiciales.
Los investigadores realizaron un análisis exhaustivo de 27 arterias coronarias humanas de pacientes sometidos a trasplante cardíaco, utilizando técnicas avanzadas de perfilado unicelular. Este estudio reveló la presencia de una molécula en la superficie de las células musculares lisas moduladas que podría ser un objetivo para las moléculas BiTE.
Las pruebas realizadas en ratones mostraron que la eliminación de estas células dañinas resultó en una significativa reducción de la aterosclerosis en comparación con ratones no tratados. Según Lavine, estas células se localizan en áreas de la placa que son especialmente vulnerables a rupturas, siendo esta la principal causa de infartos.
Los investigadores también están planeando realizar más estudios de imagenología para optimizar aún más la molécula BiTE y explorar su potencial como tratamiento seguro y eficaz para la aterosclerosis. La investigación se centra no solo en la eficacia de la terapia, sino también en la posibilidad de utilizar un trazador de imagenología para distinguir entre placas estables e inestables, con el objetivo de prevenir infartos en pacientes de alto riesgo.
Este prometedor desarrollo en el ámbito de la inmunoterapia podría marcar un antes y un después en la forma en que entendemos y tratamos las enfermedades cardíacas, ofreciendo nuevas esperanzas a millones de personas que viven con el temor a un ataque al corazón.
