El Alvis Drophead Coupé, un descapotable clásico, resurge en la memoria como un símbolo del lujo británico de los años 60. Fundada en 1919, la marca Alvis se destacó por sus automóviles de alta gama, aunque su legado es menos conocido en comparación con gigantes como Bentley o Rolls-Royce. Este modelo, lanzado en 1958, encarna la elegancia y distinción que caracterizaba a la firma en su época.
El Drophead Coupé, parte de la serie TD21, fue diseñado por la firma suiza Graber y fabricado por Park Ward, una filial de Rolls-Royce. Este vehículo, que contaba con un motor de seis cilindros en línea de 3.0 litros y una potencia de 115 CV, ofrecía una experiencia de conducción única, complementada por una caja de cambios manual de cuatro velocidades.
Un legado de velocidad y exclusividad
La producción del TD21 se extendió hasta 1963, con más de 1 000 unidades fabricadas en sus dos series. En su momento, también se introdujeron versiones coupé y descapotable, aumentando su atractivo entre los entusiastas de los automóviles. En 1959, los frenos de disco delanteros se convirtieron en un estándar, y a partir de 1962, el modelo incorporó discos en las cuatro ruedas, mejorando significativamente su rendimiento en carretera.
El TE21, producido entre 1963 y 1966, y el TF21, con una corta producción de solo un año, marcó el ocaso de Alvis en el sector automotriz. El TF21, con un motor de 150 CV, se convirtió en el coche más rápido de la marca, alcanzando una velocidad máxima de 193 km/h.
Valoración actual y curiosidades
Hoy en día, los modelos de Alvis, especialmente los TF21 Drophead Coupé, son altamente valorados en el mercado, con precios que superan los 100 000 euros en algunos casos, mientras que los TF21 pueden rondar los 50 000 euros. Los primeros TE21 Drophead en buen estado pueden alcanzar cifras aún más elevadas, reflejando su estatus como piezas de colección.
A pesar de que Alvis cesó su producción en los años 60, la marca ha tenido una especie de renacimiento en años recientes. En 2008, el coleccionista Alan Stote adquirió el inventario de piezas originales, dedicándose desde entonces a la restauración y fabricación de réplicas, preservando así un legado importante de la historia automovilística británica.
