Vakamulos: la creciente amenaza en Ourense y su gestión urgente

La última jornada de caza en la parroquia de San Lorenzo, ubicada en la provincia de Ourense, dejó una imagen inquietante: cuatro vakamulos abatidos en un solo día. Este hecho pone de manifiesto el creciente problema que representan estos jabalíes, que pueden superar los 100 kilogramos y alcanzar hasta 200 kilogramos. Vicente Lameiro, presidente de la Federación Gallega de Caza, advierte sobre el peligro real que suponen estos animales: “Entrañan un peligro para todos, ya que pueden hacer un daño terrible y llegar a matarte”.

Los ejemplares cazados por Lameiro y su cuadrilla pesaban entre 120 y 133 kilogramos, destacando uno de ellos que contaba con colmillos de hasta 19 centímetros. Esta situación evidencia la dimensión que está alcanzando la especie en la región. Los vakamulos son especialmente difíciles de abatir, ya que suelen refugiarse en zonas montañosas muy cerradas, lo que requiere un intenso esfuerzo por parte de los cazadores y sus perros. “Un jabalí de estos tamaños puede hacerles frente a los perros y llegar a dañarlos o incluso matarlos”, señala Lameiro.

Riesgos para la seguridad pública y la salud

Aparte del riesgo para los cazadores, la presencia de vakamulos en áreas urbanas representa una amenaza para la ciudadanía y la salud pública. “Que los jabalíes estén presentes en la ciudad entraña un peligro tanto para la ciudadanía como para la salud pública”, advierte el presidente. La preocupación se extiende a las carreteras, donde un accidente con un animal de estas dimensiones podría ser devastador. “Un jabalí de 130 kilogramos en una carretera puede causar un daño terrible, es como si chocaras con un poste de cemento”, asegura Lameiro.

Las estadísticas corroboran esta preocupación: en Ourense se producen aproximadamente tres accidentes diarios relacionados con fauna salvaje. “Si no hubiera cazadores, habría 30 accidentes seguramente”, añade. La presente campaña de caza ha sido excepcional, ya que la Xunta de Galicia permitió el abatimiento sin límite de capturas ante la fuerte expansión de los jabalíes, considerados una plaga en muchas áreas rurales. Hasta la fecha, Galicia ha registrado cerca de 20.000 jabalíes abatidos durante esta temporada, cifra que podría acercarse a 30.000 al incluir los animales muertos en accidentes de tráfico.

La influencia de los depredadores y la gestión del jabalí

Zonas como la Ribeira Sacra, Parada do Sil y parte del interior de Ourense concentran los mayores niveles de presencia de vakamulos. Según Lameiro, la presión ejercida por los lobos está influyendo en el crecimiento de la población de jabalíes: “Los depredadores eliminan sobre todo crías y ejemplares pequeños, lo que favorece la supervivencia de los jabalíes grandes, que acaban desplazándose hacia pueblos y ciudades”.

La finalización de la temporada de caza está programada oficialmente para el 22 de febrero, aunque Lameiro y su cuadrilla han decidido adelantar el cierre al observar que muchas hembras ya están preñadas. El sector también sigue con preocupación lo sucedido en Cataluña con la peste porcina africana. Ante cualquier jabalí hallado muerto, los cazadores deben avisar a las autoridades para activar protocolos sanitarios y evitar la propagación de enfermedades al ganado.

Para Lameiro, la gestión de la población de jabalíes debe ser constante: “No se trata de exterminar nada, sino de controlar. Si no se actúa, el problema irá a más: más daños en el campo, más jabalíes en las ciudades y más accidentes en carretera”. La situación actual exige una reflexión sobre cómo equilibrar la conservación de la fauna y la seguridad pública.