El exministro Ábalos comparece ante el Supremo bajo vigilancia

El exministro José Luis Ábalos y el empresario Víctor de Aldama se encontraron hoy en el Tribunal Supremo, donde se celebró la vista preliminar de un caso de corrupción que les involucra. Ábalos llegó en un furgón policial, acompañado de su hombre de confianza, Koldo García, y ambos estaban bajo la vigilancia de cuatro agentes. Aunque entraron sin esposas, el protocolo exigía su supervisión debido a su situación como acusados.

La escena era tensa: mientras Aldama llegó por su propio pie junto a su abogado, Ábalos y García tomaron asiento en un banquillo, separados por dos agentes. La sala se llenó de un silencio palpable, sin miradas ni saludos entre los acusados. La postura de Aldama contrastaba con la de sus compañeros; mientras él optó por reconocer los hechos y colaborar con la Fiscalía Anticorrupción, Ábalos y García negaron las acusaciones.

El almuerzo de los acusados

Ambos entraron en la sala con una bolsa de plástico que contenía su almuerzo: una botella de agua y un bocadillo, etiquetado con el nombre de Ábalos. Esta previsión se hizo debido a que la vista se extendió más allá del horario habitual de comidas, haciendo que su almuerzo se convirtiera en una necesidad hasta su regreso a la cárcel de Soto del Real. La vista concluyó cerca de las 15:00 horas, permitiéndoles comer antes del traslado.

Durante la audiencia, la abogada de García presentó numerosas cuestiones previas, incluyendo la suspensión de la vista y la recusación de varios magistrados, todos los cuales fueron rechazados de plano. La defensa intentó argumentar en favor de un polígrafo para los acusados, algo que fue desestimado por el fiscal, quien recordó que dicho instrumento no es válido según la legislación española.

Las estrategias de defensa

La abogada de Koldo García buscó que se detuviera el proceso, pero sus alegatos fueron desmontados por el fiscal, apoyado por la acusación popular liderada por el Partido Popular. La letrada solicitó al tribunal que se esclarecieran los acuerdos alcanzados entre Aldama y la Fiscalía, sugiriendo que este último había acordado declarar contra Ábalos y García a cambio de una reducción de pena. Sin embargo, tanto Aldama como sus defensores negaron cualquier pacto.

El aspecto de Ábalos y García durante la vista era notablemente diferente al de Aldama, quien lucía tranquilo y vestido adecuadamente. Por su parte, Ábalos, visiblemente nervioso, movía constantemente sus manos y pies, reflejo de la presión del momento. Su abogado, que asumió la defensa en el último momento, intentó gestionar la situación mientras ambos acusados mostraban una actitud de desasosiego.

Al concluir la vista, los magistrados se retiraron a deliberar sobre los argumentos presentados. Si no se considera suficiente la defensa, el juicio continuará y se fijará una fecha para abordar las acusaciones de corrupción más recientes. La situación de Ábalos, quien una vez fue un destacado miembro del Gobierno, contrasta ahora con su realidad actual, donde sale del tribunal con una bolsa de plástico que simboliza su caída.